América Latina y el Caribe reafirman su papel protagónico en la COP28 para abordar el cambio climático

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La región busca un financiamiento justo y participación clave en la transición energética y el fondo para pérdidas climáticas.

En el marco de la Cumbre del Clima de Dubái (COP28), América Latina y el Caribe se erigen como actores fundamentales en la lucha contra el cambio climático, impulsando soluciones globales que reconocen su invaluable aporte a la sostenibilidad del planeta.

Con seis de los países más biodiversos del mundo, representando el 40% de la biodiversidad y más del 25% de los bosques a nivel mundial, la región desempeña un papel insustituible en la mitigación de los efectos del cambio climático. Su contribución es también destacada en el despliegue de energías renovables y la producción sostenible de alimentos, elementos cruciales para abordar los retos globales.

A pesar de que la región aporta menos del 10% a las emisiones globales de gases de efecto invernadero, sufre de manera desproporcionada los impactos negativos del cambio climático, con daños y pérdidas que superan el 2% del PBI anual. En este contexto, la COP28 se presenta como una oportunidad clave para establecer un Objetivo Global de Adaptación, con métricas tangibles que reflejen la capacidad de adaptación de los países, evaluando riesgos y planificando medidas concretas.

El financiamiento es esencial, y la región debe exigir el cumplimiento del compromiso de los países desarrollados de duplicar la financiación climática para adaptación para el año 2025. En este sentido, el papel del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), que ha aprobado más de 5.000 millones de dólares en los últimos cinco años para la adaptación al cambio climático, es fundamental.

Otro tema crítico en la agenda regional es la transición energética. Aunque la contribución de la energía a las emisiones de gases de efecto invernadero en la región es del 44%, considerablemente inferior al promedio global del 73%, la transición hacia fuentes renovables es un desafío que requiere inversiones significativas y tiempo. Los países latinoamericanos abogan por una transición justa e inclusiva, que garantice el acceso universal a la energía y considere las necesidades de los trabajadores y comunidades dependientes de industrias intensivas en combustibles fósiles.

La región también se enfrenta al debate sobre la operacionalización de un fondo para abordar las pérdidas y daños causados por el cambio climático. Dada la vulnerabilidad de América Latina y el Caribe a desastres naturales, su participación en la gobernanza del fondo y en la definición de criterios de elegibilidad es crucial para evitar excluir a los colectivos más vulnerables.

La COP28 se perfila como un hito en el debate sobre la transformación del sistema financiero global para hacer frente a la emergencia climática y conservar la biodiversidad. La región, liderada por la Iniciativa de Bridgetown, lanzada por Barbados en 2022, busca renovar el orden económico y político internacional. En Dubái, América Latina y el Caribe contribuirá a este debate, buscando una mayor influencia de los países en desarrollo en la gestión de los recursos para el financiamiento climático.

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