Bárbara Silva, Her Global Impact: “Chile podría perfectamente exportar algoritmos y servicios”

Reglas claras, formación de talento y contar con un Estado habilitador son claves para desarrollar una industria algorítmica en Chile, según la líder de la submesa de Industria y Desarrollo de IA del Senado de Chile.
LinkedIn
Twitter
Facebook
WhatsApp
Email

El 5 de enero de 2021 se lanzó DALL-E, la aplicación de inteligencia artificial generativa (IA) que crea imágenes a partir de textos. Posteriormente, surgieron otros desarrollos de IA como Chat GPT, un modelo de lenguaje, y Sora, que genera videos. Estos avances han generado sorpresa y asombro, pero también han suscitado debates sobre cuestiones como el sesgo racial o de género en sus resultados.

“Se empezaron a ver más riesgos que oportunidades”, dice Bárbara Silva, fundadora de Her Global Impact, una organización que promueve la innovación y talento digital en mujeres. “Entonces, debemos establecer reglas claras para impulsar esta tecnología, asegurando que no represente un riesgo para las personas ni para el país, pero sin coartar su desarrollo”, añade.

Silva fue convocada por el Senado de Chile para asesorar y conformar equipos de trabajo en la mesa de IA, como también liderar la submesa de Industria y Desarrollo.

Según los resultados de la mesa de trabajo, Chile cuenta con una infraestructura básica clave para el desarrollo de una industria de IA. Esto incluye una penetración del 90% de internet, varios centros de investigación y un gran talento universitario en tecnología, así como una importante inversión en centros de datos en el país.

“Pero acá hay grandes desafíos, porque las regulaciones no están del todo claras”, explica Silva. “La falta de claridad puede frenar una inversión muy positiva para la productividad del país, además de dificultar el impulso de una nueva industria”, agrega.

– Frente a esta infraestructura base, ¿cómo puede Chile desarrollar programas y soluciones basadas en IA?

– Por ejemplo, en algún momento Chile decidió ser un hub de energía renovable, estableciendo una matriz energética y apostar por la instalación de parques eólicos, solares y mareomotrices. Para lograr eso, alguien tuvo que tomar una decisión estratégica, trazar una hoja de ruta y promover su implementación.

Lo mismo ocurre con la IA. La política empezó a desarrollarse en el gobierno de Piñera y nosotros en la mesa buscamos complementarla. Si antes la discusión se limitaba principalmente a académicos, hoy hemos ampliado el diálogo para incluir a las industrias y sus necesidades específicas

Esto implica ofrecer incentivos y promover la formación de talento, así como fomentar la comprensión de que la IA debe considerarse una industria emergente. De la misma manera en que algunas universidades del país forman especialistas en minería o industria forestal, se necesita una infraestructura similar para el desarrollo de la industria de la IA.

– ¿Qué herramientas se requiere para crear esta industria emergente?

– En nuestra propuesta, planteamos que el Estado debe desempeñar el rol habilitador, generar recursos para fomentar la investigación y fortalecer el financiamiento a través de instrumentos existentes.

Por ejemplo, Corfo es el principal organismo de fomento del país y tiene una serie de herramientas e instrumentos para patrocinar proyectos, startups, innovación y tecnología. Pero, hasta el momento, no ha estado específicamente orientado hacia la IA.

Nuestra sugerencia es establecer una agencia especializada en IA dentro de Corfo y el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Estaría dotada de un presupuesto y contaría con equipos técnicos especializados conectados con la industria, centros de investigación y universidades, como también con un directorio compuesto por ministros, senadores y expertos con una visión de futuro.

Hub tecnológico

– ¿Cómo podemos crear industria de IA que genere valor al país, en vez de depender de soluciones extranjeras y no ser exportadores de datos?

– En primer lugar, tomar una decisión estratégica a nivel país de apostar por la IA. Esto implica no limitarse en la declaración, sino apalancar la política con financiamiento y plan de acción.

Además, es importante que Chile no opere de forma aislada, sino en alianza con otros jugadores y países. En este aspecto, es imprescindible entender las necesidades del sector industrial para que los investigadores puedan desarrollar soluciones aplicables a la industria local.

Por otro lado, es sumamente importante establecer reglas claras. Recientemente se bloqueó un proyecto de data center de US$ 200 millones por falta de claridad en las reglas. Este tipo de situaciones finalmente afectan la competitividad de Chile.

Entonces, necesitamos claridad y lucidez para impulsar esta industria. Si seguimos pensando que somos un país pequeño de tercer mundo, que además ha perdido un montón de competitividad en los últimos años, nos estaremos limitando en nuestro potencial de desarrollo.

Hay personas que dicen que es imposible crear una industria algorítmica en Chile y competir globalmente, pero ¿por qué no? Después de todo, el primer experimento de internet en la década de los 70 se produjo en Chile.

– Entonces este hub tecnológico llevaría a Chile a ser una potencia algorítmica.

– Exactamente, nosotros podríamos perfectamente exportar algoritmos y servicios, generar una industria nueva, con empresas que abastecen a otras según las necesidades de los países de la región. 

– ¿Cómo estamos avanzando para crear ese hub tecnológico?

– Hoy contamos con el Centro Nacional De Inteligencia Artificial (CENIA), pero no necesariamente es un hub tecnológico y la discusión para crear una está muy verde.

Sin embargo, lo que se ha propuesto es que para poder generar un hub tecnológico, necesitamos investigadores de primer nivel, los cuales las universidades ya están formando. También necesitamos capital y estrategia de inversión enfocada en el desarrollo de la industria.

Es crucial comprender las necesidades de la industria. En lugar de que las empresas recurran a Estados Unidos, Japón o China en busca de algoritmos, deberíamos trabajar para que soliciten soluciones a investigadores chilenos.

– Algunos expertos consideran que la intervención estatal para el desarrollo de una industria no es lo ideal, sino que hay que dejarlo al mercado.

– Sin duda alguna, la inversión privada es muy importante, pero se ha observado que, para desarrollar una industria, el Estado debe realizar una inversión inicial. Una vez que se evidencian resultados, el sector privado toma conciencia y comienza a invertir.

Pero si estás sembrado en un entorno marcado por una crisis de confianza en las instituciones y falta claridad jurídica sobre cómo operar, el sector privado se paraliza, y seguimos frenados porque nadie toma decisiones.

Necesitamos grandes personas que lideren acuerdos importantes. Dejar que el mercado se autorregule no es la solución.

 – ¿Cómo ves la gestión actual del gobierno, hay iniciativas de empujar esta hoja de ruta de la IA y movilizar el desarrollo de la capacidad?

– Al menos, desde mi lado, he visto voluntad por parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Diversidad de género en la IA

– ¿Cómo ves la inclusión de género en el desarrollo de IA en Chile y cómo lo están abordando en el senado?

Claramente es un hecho que hay muchos más expertos hombres en la ciencia de la computación, lo que ha llevado a replicar en la IA sesgos inconscientes. Los datos utilizados para entrenar sistemas de IA son sesgados, generando algoritmos sesgados y, finalmente, resultados sesgados. 

Por ejemplo, si le preguntas a un sistema inteligente cuál es el salario estándar de una directora de empresa, por el sesgo te puede responder que es 20 o 30% menos que el de un hombre. Esto porque históricamente esta ha sido la diferencia. 

La solución no pasa por tener más mujeres, porque muchas también replicamos los sesgos. Hoy el desafío de las empresas es implementar protocolos y evaluaciones internas para monitorear que no haya sesgo en los datos o algoritmos.

También se necesita sensibilizar a hombres, mujeres y otras comunidades que estos sesgos existen. Es decir, promover una cultura de monitoreo de sesgos en los datos, algoritmos y bases de datos, y levantar la mano cuando se detectan.

– ¿Qué tan importante es el rol del liderazgo en este sentido y cómo la mujer en esta posición puede apoyar el desarrollo de la IA?

– El líder del equipo mantiene la energía y enfoque del equipo, gestiona tensiones internas y facilita acuerdos entre diversos puntos de vista. Estamos acostumbrados a centrarnos en lo concreto, como el código, pero debemos también cuidar lo intangible, como las conversaciones, motivación y coaching individualizado para que cada persona pueda desarrollar su talento al máximo.

En ese sentido, desde temprana edad a las mujeres se les enseña más sobre el cuidado de la familia, la empatía y otras habilidades que son esenciales para liderar equipos. Pero las habilidades de trabajo en equipo se pueden aprender. 

Es importante recalcar que hay mujeres que no tienen formación técnica en IA, pero sí para liderar equipos. Entonces, sin duda, debemos ponerlas en posiciones claves. 

¿Cómo incluímos a más mujeres en la tecnología?

– Es común escuchar que las mujeres deben estar en campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) para innovar y trabajar con tecnología. Pero hoy la tecnología es democrática y hay muchos servicios accesibles para crear soluciones, sin necesidad de desarrollar el código propiamente tal.

Entonces, hay muchas innovaciones que se pueden crear en campos como la literatura, filosofía y arte. El hecho de haber estudiado una carrera humanista no quiere decir que no se pueda subir a la ola, sino todo lo contrario.

Pero ahí hay un desafío importante: la modernización de las universidades y los institutos técnicos para enseñar estas herramientas y soluciones, lo que podría multiplicar sus capacidades y abrir nuevas oportunidades para las mujeres en campos no tradicionales de tecnología.

LinkedIn
Twitter
Facebook
WhatsApp
Email
Translate »