Crece la inseguridad alimentaria en Latinoamérica

Foto de Scott Umstattd en Unsplash

De acuerdo con instituciones como CEPAL, FAO y WFP, la región vio un aumento de 60% entre el 2014 y el 2021.

 

Según un informe presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), la inseguridad alimentaria en Latinoamérica aumentó en un 60% entre 2014 y 2021. En la actualidad, abarca un 40.6% de la población de los países de la región, superando la media global de 29.3%.

 

De acuerdo con el reporte, la inseguridad alimentaria está especialmente enquistada en las zonas rurales de Latinoamérica, que registran 15 puntos más que en las zonas urbanas, alcanzando el 44.3%. El número de personas que sufren subalimentación también han ido en aumento, de un 5.8% de la población en 2014 a un 8.6% en 2021.

 

Las crisis económicas internacionales y la invasión rusa en Ucrania han afectado los precios de los alimentaros y las cadenas latinoamericanas de producción, causando que los precios de los alimentos y bebidas suban en 12.4% la variación interanual en septiembre de 2022. Muchos países de Latinoamérica y el Caribe son importadores netos de muchos productos de consumo básico, lo que nos hace vulnerables a las variaciones de los precios internacionales de los alimentos. De acuerdo con la revista Forbes, 26 países son altamente dependientes de las importaciones de trigo, y 13 de las de maíz. Argentina es exportadora neta de todos los rubros agropecuarios principales.

 

La crisis de precios se une a los altos niveles de deuda de la mayoría de los países con algunas de las principales potencias. En algunos Estados alcanza hasta un 52.1% del PIB anual, con condiciones adversas por las políticas monetarias restrictivas y la devaluación de las monedas locales. 

 

Por ello, las instituciones exigen a los Estados «respuestas de emergencia» para mejorar el acceso a los alimentos en la región, mantener la producción agrícola local, reducir los aranceles y diversificar las fuentes de importaciones clave. 

 

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