Desafíos cruciales en la transición energética según McKinsey & Company

LinkedIn
Twitter
Facebook
WhatsApp
Email
La transición hacia la energía limpia podría representar hasta el 85% de la generación eléctrica mundial para 2050, pero superar obstáculos en tecnologías clave se presenta como una tarea urgente.

La reciente Perspectiva Energética Global 2023 de McKinsey & Company revela que la transición hacia una energía más limpia, en línea con los objetivos del Acuerdo de París, enfrenta desafíos significativos que requieren una atención urgente. Según el informe, superar cuellos de botella relacionados con la disponibilidad de tierras, infraestructura energética, capacidad de manufactura y otros será crucial para acelerar la adopción de tecnologías de energía limpia.

El análisis destaca que, una vez superados estos obstáculos, la energía limpia podría constituir hasta el 85% de la generación eléctrica mundial para 2050 en un escenario de compromisos alcanzados. No obstante, las tecnologías de crecimiento más rápido, como la energía eólica, solar, vehículos eléctricos, hidrógeno verde y bombas de calor, son particularmente vulnerables a los cuellos de botella identificados.

Se proyecta que la energía eólica, los vehículos eléctricos y el hidrógeno verde enfrentarán desafíos significativos, con posibles faltas de suministro que podrían oscilar entre el 20% y el 50%, especialmente en electrolizadores y materiales esenciales para las turbinas eólicas. Además, se anticipa un impresionante aumento del 330% en la demanda de litio para baterías antes de 2030.

El informe también destaca que el futuro consumo mundial de energía dependerá en gran medida de la velocidad de la electrificación de la industria. En un escenario optimista de compromisos alcanzados, se espera una reducción del 6% en el consumo de energía para 2050 en comparación con 2022, mientras que un escenario menos favorable podría ver un aumento del 24%.

La electricidad y el hidrógeno emergen como los vectores energéticos más prometedores, aumentando del 21% de la demanda energética global en 2022 al 58% en el escenario de compromisos alcanzados para 2050. Mientras tanto, los combustibles fósiles, que representaban el 64% de la demanda en 2022, podrían disminuir al 28% en ese mismo escenario.

En términos de la transición desde los combustibles fósiles, se anticipa una drástica reducción en la demanda de petróleo, casi a la mitad para 2050, impulsada por factores como la desaceleración en el crecimiento de los parques automotores, la mejora en la eficiencia de los motores y la continua electrificación del transporte.

El estudio subraya la imperiosa necesidad de abordar los desafíos identificados para lograr una transición acelerada hacia un panorama energético más sostenible y cumplir con los compromisos globales en la lucha contra el cambio climático.

LinkedIn
Twitter
Facebook
WhatsApp
Email

Noticias relacionadas

Translate »