El ejercicio físico, un aliado de la productividad de los ejecutivos

Foto de Fitsum Admasu en Unsplash

Mente sana en cuerpo sano. Una rutina de deporte diaria ha probado tener más que beneficios físicos, también mejora la concentración y la productividad, reduce el estrés e incrementa la energía.

 

Más allá de las evidentes ventajas físicas de llevar un estilo de vida activo, muchos ejecutivos han encontrado beneficios en hacer ejercicio de manera diaria. 

 

Los líderes eficientes saben que seguir una rutina de deporte al día los ayuda a aumentar la productividad, incrementar la energía, estimular la creatividad, fortalecer la disciplina y mejorar la capacidad de concentración. Además, ha sido probado que realizar alguna actividad física de manera consistente reduce los niveles de estrés en el organismo, un beneficio que nunca está de más en los ejecutivos de alto rango, además de prevenir la ansiedad y la depresión.

 

El tipo de ejercicio depende de cada uno, pero la Organización Mundial de la Salud recomienda entre 150 y 300 minutos de movimiento a la semana, ya sea del tipo aeróbico o de fortalecimiento muscular. El ejercicio aeróbico moderado incluye actividades como caminar a paso ligero, andar en bicicleta o nadar. El ejercicio aeróbico intenso puede ser correr, escalar o practicar alguna rutina de aeróbicos. El fortalecimiento muscular puede incluir el uso de máquinas de pesas, o el peso corporal.

 

Con respecto a los beneficios físicos, los especialistas aseguran que la actividad física reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta, cáncer de colon y diabetes. Además, ayuda a controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje de grasa corporal, fortalece los huesos, aumenta la densidad ósea, fortalece los músculos y mejora la capacidad para hacer esfuerzos sin fatiga.

 

Si aún no tienes una rutina establecida, este puede ser un buen momento para empezar. Lo ideal es determinar un horario en el cual puedas realizar la actividad todos los días, y empezar de a pocos hasta realizar la misma cantidad de deporte con menos esfuerzo. De ahí puedes ir incrementando el tiempo o el esfuerzo hasta lograr un hábito que se adapte a tus habilidades y tu estilo de vida.

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