Fomentar el capital social en las mujeres les permite mejorar su inclusión en la vida laboral

Por Aline Mascarenhas, Key Account Manager en Women in Management

 

 

Nos ha sorprendido gratamente -tras el cierre de postulaciones al primer Reconocimiento de Redes de Mujeres de América Latina y Caribe- que más de 60 redes de mujeres de la región se hayan registrado para participar, lo que además de superar ampliamente nuestras expectativas, nos demuestra que estos grupos de afinidad son necesarios tanto para las mujeres como para las empresas, ya que generan beneficios para ambas partes. 

 

Desde Women in Management, empresa B latinoamericana detrás del Reconocimiento a las Redes de Mujeres, nos hemos propuesto visibilizar estos ERG (Employee Resource Groups) y trabajar en la expansión de este concepto por toda la región, esperando que cada vez sean más las organizaciones que comprendan sus beneficios y conformen su propia red. 

 

Las redes de mujeres no son necesariamente algo nuevo, a lo largo de la historia han sido tejidas de distintas maneras y con diferentes objetivos, en coherencia con la idea de que las mujeres no somos un grupo homogéneo. Estas redes han sido estratégicas para afrontar el desequilibrio de poder que han vivido y siguen viviendo las mujeres en todo el mundo. En el caso de Chile, estas redes han estado tomando impulso sobre todo para desafiar las brechas de género en distintos ámbitos que las siguen alejando de sus derechos humanos e igualdad de oportunidades.

 

Respecto de las ventajas de las redes de mujeres en empresas, una de las principales es que permiten aumentar el capital social de las mujeres. Entendemos por capital social el conjunto de redes y oportunidades que se generan más allá del espacio laboral, algo que se dificulta especialmente para las mujeres, ya que la combinación de vida laboral y roles de cuidado impiden generar espacios más allá de las horas de trabajo en la oficina.  

 

Este capital social se consigue a medida que la personas de la red se reúnen en base a una estrategia, periodicidad y perspectiva de género, con foco en la reflexión sobre el poder y el privilegio. Tejer el capital social e intelectual a través de las redes de mujeres es fundamental para que las empresas sean más prósperas, ya que ellas también se benefician siendo más diversas, inclusivas e innovadoras, siendo un aporte concreto también a la sociedad.

 

Es en ese sentido que los ERG juegan un rol esencial en la inclusión de las mujeres en los distintos cargos, aunque no sea de manera directa. La existencia de la red es más bien una apuesta en la sostenibilidad de estas profesionales que están en proceso de avanzar en su carrera, y contar con esta red les ayuda a sostener los cambios en su vida profesional, y sobre todo afrontar problemáticas que no son individuales sino que son sistemáticas. Los grupos de afinidad de mujeres pueden apoyar de manera paralela otros esfuerzos que la organización debería tomar, cómo las acciones de afirmación, políticas de flexibilidad en el trabajo y el fomento de la corresponsabilidad independiente del género, entre tantas otras iniciativas. 

 

Las redes incentivan también la inclusión de mujeres en distintos cargos de manera indirecta, ya que fomentan el capital social e intelectual entre ellas, generan inspiración y modelos referentes de auténticas profesionales, y diferentes tipos de liderazgo, creando espacios más horizontales, y brindando herramientas concretas a las profesionales, sin perpetuar la lógica de que las mujeres tenemos que encajar en moldes patriarcales. 

 

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