Tomás Bercovich

CEO y fundador de Global66 sobre emprender en Latinoamérica.

“Se están empezando a dar las condiciones para que el emprendimiento que realmente agrega valor y genera impacto obtenga el financiamiento necesario”.

El ingeniero chileno a la cabeza de la fintech de transferencias de dinero está liderando un equipo de más de 300 personas que, en apenas tres años, ya está en todo el continente ayudando a realizar envíos y pagos transfronterizos desde el celular y de forma inmediata. En esta entrevista, la primera de nuestra serie mensual Meet the C-Suite Bercovich nos comentó de sus inicios en el mundo startup y de su visión para productos financieros que permitan la libertad tanto a personas como a empresas.

Por SIMALCO Brandlink

La pregunta constante sobre si un emprendedor nace o se hace, con Tomás Bercovich está resuelta: nace y además se hace.

“Lo que me mueve y siempre me ha gustado es hacer cosas: a los 11 fui a pedir pega (trabajo) a los centros comerciales como vendedor part-time para las navidades, partí trabajando en una tienda de ski, que en verano vendía artículos náuticas, luego fui mozo, y además empecé a poner música cuando estaba en octavo básico (preparatoria), usando los equipos de mi casa hasta que gané lo suficiente para comprar equipos profesionales”, recuerda.

Recién salido de la Universidad Católica de Chile (PUC) donde estudió ingeniería civil, creó su primer emprendimiento real junto a dos amigos, llamado ZhetaPricing, una solución de revenue management aplicado a la industria del cine.

“Partimos trabajando con Cinehoyts con la iniciativa de ‘Cine a Luca’. Logramos convencer a la cadena después de un año. Su gerente creyó en nosotros a pesar de ser cabros chicos y partimos el piloto y pasó de ser una sala promedio a ser el cine que más crecía en asistencia en el país. Eso nos permitió crecer con la firma en todo Chile. Luego empezamos a trabajar con Cinépolis en México y nos fue muy bien…tan bien que nos terminaron copiando el sistema y nos botaron de México y de Chile también”, explica.

Vendrían más iniciativas: la firma de software Izytech, y el e-commerce de descuentos Cuponatic, que hoy está en Chile, Perú, Colombia y México.

Su experiencia como emprendedor no lo cerró a seguir estudiando. “Me fui un semestre de intercambio a Warwick, al norte de Londres, después hice un programa de un año en la Universidad de Columbia, llamado Entrepreneurship and Competitiveness for Latin America (ECLA), que es apoyado por el Banco Santander y Endeavor para hacer crecer en el continente a emprendedores de alto impacto”.

Fue ahí donde conoció a Cristóbal Forno, su socio fundador en Global66, quien es el fundador de Capitaria, una importante firma de trading on line. Fue él quien llamó a Tomás para proponerle que no se tomara un año sabático en Miami, sino que en Londres.

“Él vio lo que estaba pasando ahí a nivel de tecnología, lo que estaba haciendo para la industria financiera, para dar acceso y simplificar las cosas a los usuarios, para bajar tasas o precios en diferentes productos financieros, y llegó muy motivado de vuelta a Chile, me llamó un domingo en la noche: ‘vámonos juntos a Londres y desde ahí armemos un banco para Latam’, me propuso. Lo conversamos con mi esposa y nos fuimos a vivir allá las dos familias por dos años”, detalla.

EL DOLOR DE LATINOAMÉRICA

Desde esa llamada hasta abril de 2018, Tomás y su socio Cristóbal fueron capaces de desarrollar el MVP -minimum viable product – o piloto, que les permitió realizar una transferencia desde Chile a Perú.

– ¿Por qué este rubro de transferencias?

El mercado de las transferencias internacionales es uno de los grandes dolores en Latinoamérica. Antes de Global66 las personas tenían que ir a una sucursal de alguna empresa de transferencias, gastar dinero y tiempo en transporte, hacer una fila, pagar carísimo, el 6%-8% [de comisión] por una transferencia, muchas veces no entienden el tipo de cambio, entonces primero decidimos enfocarnos en solucionar ese dolor y por eso comenzamos con transferencias a Perú en abril de 2018 y ya en diciembre de ese año lanzamos Global66, habiendo construido suficiente infraestructura a nivel de tecnología bancaria en distintos países de Latinoamérica.

– ¿Es una carencia en nuestro continente?

En EE.UU. hay 300 millones de habitantes y existen más de 5 mil bancos, acá en Latinoamérica somos 600 millones de personas y hay 150 bancos, y de esa cifra, el 50% no está bancarizado o está sub-bancarizado, o sea, hay una falta de oferta brutal. Nosotros queremos hacerle la vida más fácil a las personas y a las empresas en el mundo financiero, queremos darles una solución simple, rápida, transparente, de bajo costo, en diferentes productos financieros, ya tenemos tres y estamos con la maquina a full construyendo un ecosistema de productos bien robustos, y lo otro es que vemos que tanto personas como empresas hoy buscan libertad.

– ¿Libertad?

Me refiero a la capacidad de movernos por el mundo. Ahora con la pandemia nos dimos cuenta de que las personas podemos vivir donde queramos, estudiar y trabajar desde donde queramos, en la gran mayoría de los trabajos. Creemos que las personas empezarán a vivir donde quieren vivir, más que donde nacieron, pero en otro país abrir una cuenta es difícil, que te presten plata es imposible, ya que no te conocen, no tienen tu historial, nada. Con Global66 vas a poder tener tu cuenta global, vas a poder tener todas las monedas que quieras, vas a tener tu tarjeta Mastercard para poder pagar donde quieras, vas a poder pedir un crédito independiente del país donde estés, porque te vamos a conocer en el tiempo, entonces estamos dando acceso a una especie de banco global y lo mismo para las empresas.

– ¿Cómo ha sido el crecimiento de Global66?

Estos tres años han sido un poquito locos: hemos crecido desde cero a más de 300 personas, distribuidas en Chile, Colombia, Perú, Argentina, España, EE.UU., Brasil con una pandemia entre medio que nos obligó a trabajar de manera diferente y a buscar talentos en distintas partes. Hoy tenemos tres productos: las transferencias internacionales, tanto para personas como para empresas, hoy una persona puede hacer una remesa familiar o puede enviar plata a una cuenta a otra persona en el mundo, puede pagar una serie de servicios, como arriendo o estudios, y desarrollamos hace unos meses nuestra app para hacer transferencias instantáneas entre usuarios. Y lo que acabamos de lanzar hace dos meses es nuestra billetera multimoneda, donde las personas pueden, con la dificultad que hay en Latinoamérica de comprar dólares o euros o lo que sea, abrir una cuenta en dólares es difícil por no decir imposible en muchas partes, pero con Global66 las personas pueden tener su billetera en moneda local y en otras monedas.

LA VIDA DEL EMPRENDEDOR

La apuesta de Global66 ha dado frutos. En agosto de 2020 en serie semilla levantaron un poco más de US$ 4 millones y en julio de este año consiguieron US$12 millones en serie A con Quona Capital, en Estados Unidos, llegando a un capital total de US$20 millones en financiamiento, sumando rondas de financiamiento, capital privado y semilla.


– ¿Cómo ves el tema de emprendimiento en Chile y el continente?, ¿cuánto hemos crecido? ¿qué nos está faltando?

Yo emprendí hace 15 años y en ese entonces era un animal extraño, eran pocos los emprendedores: era mucho más cómodo entrar a trabajar a una empresa grande con beneficios y hacer carrera. Hoy ya no, hoy es al revés. Yo siempre hago el ejercicio, cuando me invitan a universidades a hablar de emprendimiento, de pedir que levanten la mano quienes quieren ser emprendedores, y son el 80% de los jóvenes. Y en la medida en que salen emprendimientos de alto impacto, eso genera una motivación a todo nivel en el ecosistema, tanto para emprendedores como para inversionistas.

– ¿Es difícil obtener el financiamiento para emprender?

Ha sido una especie de lucha, porque levantar capital en Chile era muy difícil, porque los family offices la verdad es que preferían invertir en cosas más seguras, como real estate…más que estarle metiendo plata a capital de riesgos y tenían un poco de razón, porque al final no había grandes casos [de éxito]. Pero hoy eso cambió y yo diría que la gran mayoría de los family offices están mirando o ya invirtiendo o viendo cómo lo harán, aprendiendo sobre venture capital y eso es bueno.

– En Chile el gobierno ha estado detrás de bastantes emprendimientos…

Creo que Corfo ha hecho un buen trabajo, han abierto varias líneas de capital semilla y apoyo a startup chile de apoyo al emprendimiento y hoy ya también somos varias las empresas que hemos cerrado rondas con fondos de Estados Unidos y Europa y ya los fondos están mirando a Latinoaérica, ya no está la excusa de que no hay dinero. Hoy yo creo que se están empezando a dar las condiciones para que el [emprendimiento] que realmente esté agregando valor y generando impacto sea capaz de tener el financiamiento necesario para su empresa.

– Pero siempre es perfectible el sistema

A nivel de política pública, hay cosas que hacer, en Inglaterra había un incentivo a las personas para invertir en startups, entonces si te iba mal eso lo podías usar como crédito en tus impuestos anuales. Hoy si en Chile tú inviertes y te va mal, igual vas a pagar impuestos, no puedes generar un crédito sobre eso, como sí lo pueden hacer las empresas, donde su pérdida reduce la base imponible y las personas no. Si tú incentivas a las personas a poder invertir en etapa semilla, lo más probable es que va a haber mayor liquidez para [invertir en] esa etapa de compañías, con eso más empresas van a pasar ese valle de la muerte.

– ¿Ser Unicornio…les quita el sueño?

No nos interesa, está lejos de ser una prioridad para nosotros. Lo que nos importa realmente es impactar en la vida de las personas y empresas, simplificarles la vida. Ayudarlos a ser libres y si logramos eso, lo otro va a ser una consecuencia, pero el buscar ser Unicornio para nosotros no tiene ningún sentido.

– ¿Cómo ha sido para ustedes el proceso de gestionar, buscar mejor talento y retenerlo?

Lo básico es tratar de encontrar personas que se alineen a nuestro propósito, que de verdad crean en lo que nosotros estamos haciendo, de facilitarle financieramente la vida a personas y empresas, de lograr esta libertad. Esa es la base. Que estemos alineados hacia dónde vamos y que sea un propósito y una causa que nos una a todos.

Lo siguiente es que no queremos que Global66 sea mi sueño ni el de Cristóbal, sino que sea el sueño de todos y que el que no quiera emprender por sí solo – a mí de hecho me encantaría que el día de mañana salgan 50 emprendimientos exitosos de personas que estuvieron en Glolbal66 – que este sea su emprendimiento y, en ese sentido, todos somos socios, todos tienen programas de stock options y parte de lo que me encantaría lograr es que al día de mañana todos se puedan comprar, al menos, un departamento o una casa con sus acciones en Global66.

– ¿Cómo fue crecer en la pandemia?

En la parte más práctica, nos empezó a costar mucho encontrar talento en Chile y salimos a buscarlos a otros países y empezó a funcionar. Dijimos ‘si nos está funcionando a nivel de tecnología, abramos nuestro pool de búsqueda a todo latinoamérica’, porque al final podemos encontrar mejor talento. Si te enfocas en encontrar talento de un solo país encontrarás el talento de ese país solamente, pero si te abres lo más probable es que encuentres en general personas con mejor fit o más capacitadas para cada uno de los cargos que estás buscando.

– ¿Con qué baches en el camino te has topado?

Tropezar es pan de cada día para el emprendedor. Los primeros tres a cuatro años vivía con la guata (estómago) apretada todos los días. Desde que comencé a emprender me han robado probablemente más de diez veces, no en Global66, afortunadamente, pero sí surgieron problemas con la pandemia y nadie sabía qué hacer. El emprender es vivir con incertidumbre y tratar de ir tomando las mejores decisiones posibles con la información que uno tiene disponible y rodearse de personas más inteligentes que uno, para tomar las decisiones correctas, pero siempre y eso es importante recalcarlo, tratando de enfocarnos mucho en el cliente.

– Se te suele ver con un gran dibujo de una montaña detrás, ¿esto tiene un significado para Global66?

Tener a toda una compañía enfocada hacia un objetivo común es difícil. Subir el Everest es un desafío difícil lleno de etapas intermedias, o campamentos. Entonces en ese minuto, antes de partir Global66 dibujamos nuestro Everest, lo que queríamos lograr en cada campamento y cuál era la cima de nuestro Everest. Y hoy en Global66 le preguntas al equipo y todos tienen claro cuál es nuestro Everest, cuál es la meta, para dónde vamos…nos ayuda harto a enfocar a la compañía hacia objetivos comunes.

 

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