Especial-Industria fintech en Latinoamérica: creciendo con servicios e inclusión

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El entorno fintech se ha desarrollado rápidamente en los últimos años dentro del continente. Prueba de ello son las miles de firmas que existen hoy en toda la región, con su promesa de accesibilidad financiera y agilidad.

El sector fintech es una industria en potencia y expansión en América Latina. 

La razón de su éxito actual es casi la misma que hace casi una década, cuando empezaron a surgir: de acuerdo con datos del Banco Mundial, más de 2 mil millones de adultos en todo el globo están excluidos del sistema financiero formal, y el principal reto del sector es que estas personas tengan acceso a una cuenta corriente o a un servicio electrónico para guardar, enviar y recibir su dinero. 

Lo que inició como una aventura disruptiva, hoy tiene un amplio rédito. De acuerdo con un estudio publicado por Statista en agosto de este año, el panorama fintech de América Latina experimentará un impacto transformador en los próximos años, con estimaciones que aventuran, para el año 2025, una base de usuarios de 85 millones lo cual representa una cuota del mercado latinoamericano del 28,6%.

Esto implicaría una significativa migración hacia soluciones financieras digitales y tecnológicas nacidas dentro del continente, por sobre la oferta de la banca tradicional. 

Este mismo reporte dice que, dentro de la región, Brasil ocupa el primer lugar con el mayor número de fintechs – con datos de 2021-seguido de México, Colombia, Argentina y Chile. Estas concentraciones se interpretan porque Brasil y México son las economías más grandes en cuanto a producto interno bruto, además ambos países aglutinan el 85% del valor de las inversiones de capital de riesgo en iniciativas de este tipo. 

El informe destaca, además, que el número de startups fintech en todo el continente americano para noviembre de 2021 se estimó en más de diez mil, un incremento de cerca de un 87% en comparación con 2017. De este universo de empresas fintech, el 23% se encuentra en la región de América Latina, dedicadas principalmente al segmento de pagos, remesas y préstamos.

CRECIMIENTO LOCAL Y REGIONAL

En esta evolución, SIMALCO conoció la realidad y proyecciones de diversas fintechs latinoamericanas para conocer sus testimonios.

Fernando López Lacroix, Country Manager para México en Kushki, explica a Simalco que dentro del ecosistema fintech, las paytechs son aquellas empresas enfocadas en la tecnología de pagos de forma exclusiva. Actualmente en México la regulación establece que solo cierto tipos de empresas pueden denominarse como fintechs, por lo que algunas firmas, como Kushki, se autodefine como una Paytech. 

Foto de Jonas Leupe en Unsplash

“Kushki fue fundada en 2017 en Nueva York, con el objetivo de conectar a Latinoamérica con pagos y ofrecer a las empresas de la región las herramientas tecnológicas para reducir los costos y la complejidad de las transacciones, al mismo tiempo que mejora las tasas de aceptación y reduce los fraudes”, detalla López. 

Kushki- que ha alcanzado la categoría de Unicornio al lograr una valoración de US$ 1.500 millones- se ha expandido con éxito a Chile, Ecuador, Colombia, Perú y esperan seguir llegando a más países de la región en los próximos años. “Nuestra apuesta por México es grande y por ello adquirimos Billpocket en agosto del año pasado, una plataforma mexicana de servicios financieros que permite a las empresas aceptar pagos con tarjeta y esto forma parte integral de la estrategia de crecimiento en México”. 

Uno de los retos en dicho país es la inclusión financiera ya que gran parte de la población no está bancarizada. Sin embargo, las fintechs y paytechs como Kushki, están teniendo un crecimiento fuerte en el país. De acuerdo con datos de la CNBV de 2020, en México existían 441 fintechs registradas y el 70% de ellas tenían sede en la Ciudad de México. 

“Particularmente en México, la apuesta de Kushki se reforzó también a inicios de 2023 cuando obtuvimos el registro para el rol de ‘Adquirente no bancario’. Como adquirente, la compañía ahora tiene un rol destacado en el proceso de las transacciones al ser el responsable del análisis, monitoreo, autorización, envío a la red de pagos y al banco o fintech emisor de la tarjeta, para su aprobación y liquidación al comercio”, enfatiza el country manager. 

La ventaja de las fintechs es que operan en distintas verticales – crédito digital; pagos digitales; finanzas para empresas; finanzas personales; regtech para compliance y evaluación de riesgos; crypto y blockchain, que actúa en inversiones, trading y pagos transfronterizos; insurtech, donde se incursiona en el mundo de los seguros; crowdfunding, para la gestión colectiva de financiamiento; y neobanca – donde una misma empresa puede operar en una o varias al mismo tiempo. 

En el caso de Bloktok.io.  se trata de una Fintech que tiene como iniciativa consolidarse a nivel global como un referente en el mercado de las inversiones en tokens respaldados por activos

“Tokenizamos bienes inmobiliarios (real-estate) ya que es un mercado que actualmente está demostrando mucha tracción y mucho interés de las personas (…) en el futuro casi todo estará tokenizado”, dice David Rodríguez Lagomarsino, fundador de Bloktok.io, fintech basada en tecnología blockchain.

Para Rodríguez, el entorno fintech en general se ha venido desarrollando muy rápidamente en los últimos años en Latinoamérica. “El desarrollo de este tipo de empresas fue gatillado principalmente por el rápido cambio y nuevas alternativas que existen hoy, considerando el desarrollo de la tecnología y el acceso progresivo a internet”, explica.

Monnet Payments es una solución regional de pagos, nacida en Perú durante la pandemia, “Damos una solución de pagos n las áreas de recaudo, dispersión masiva, y tenemos una e-wallet, una billetera que justamente maneja esa entrada y salida de dinero, a nivel continental”, dice Karen Puskovitz, Director of SoLA & Global Business Development en Monnet Payments.

Ahora están además en Ecuador, Chile, Argentina, Honduras, Guatemala. Acaban de abrir México y Colombia y quieren terminar el año también en Brasil y Panamá. 

Su producto estrella es el de dispersión o de devoluciones, algo que muchas empresas proveedoras de pagos o de soluciones de pagos no dan. “Casi todas [las fintechs de este tipo] se enfocan en dar soluciones para recaudar, pero no para devolver el dinero. Con nosotros puedes hacer las devoluciones casi en tiempo real o máximo en un par de horas, dependiendo del país en el que estás” detalla Puskovitz. 

Esa agilidad para darle acceso al sistema financiero y servicios a todo el mundo es lo que para ella explica el éxito en la adopción de fintechs localmente. 

“Hacerlo accesible para todo tipo de población, para la bancarizada, para la no bancarizada, la que usa más efectivo, la que no, población joven que quizás no tenía tanto acceso a crédito, o población mayor(…) También la globalización: soluciones que se daban en un país, los países vecinos la copian, en el buen sentido”, afirma.

Foto de Markus Winkler en Unsplash

CryptoMarket fue una de las primeras fintech de Latinoamérica dedicadas a criptomonedas. Junto a otros actores ya establecidos en el ecosistema, venían trabajando desde el 2016 como exchange. A principios de 2017 ya estaban operativos en Chile y Argentina; desde allí el crecimiento fue vertiginoso. 

“En Argentina crecimos muchísimo, dado que había relativamente pocas firmas que ofrecían acceso a criptomonedas y en poco tiempo nos volvimos una firma con trayectoria y seguridad de cara a los usuarios”, indica Guillermo Escudero, Gerente Regional y de Alianzas Estratégicas de CryptoMarket.

Para Escudero, la frágil economía de Argentina ha hecho que muchas fintech crezcan a pasos agigantados, tanto las del ecosistema cripto como las bancarias, dado que la sociedad escape de la moneda local comprando no solo dólares en distintos medios, sino que también comprando criptomonedas como inversión de largo plazo. 

“Hoy el mercado argentino está lleno de players que compiten en el mercado ofreciendo distintos servicios al usuario, esto muestra también la oportunidad de negocios que hay frente a una sociedad que demandó y sigue demandando este tipo de productos” explica el argentino. 

“Las fintechs son la opción que está viendo el público para poder mantener el control de sus finanzas. Yo te diría que hoy día las fintechs son un gran espacio de democratización de las finanzas, de eliminación de los límites territoriales y, por lo tanto, en uno de los grandes íconos de defensa de la libertad para lo que va en la primera parte de este siglo”, afirma su compañera María Fernanda Juppet, CEO en Cryptomarket.

En tanto que Snap Compliance, una fintech costarricense nacida en 2019, automatiza la gestión de riesgos y sistemas de compliance en Latinoamérica, abordando gestión de riesgo, monitoreo para prevención de lavado de dinero por medio de matrices de riesgo de clientes, colaboradores y proveedores, canales de denuncia anónimos y verificación en listas de sanciones internacionales. El suyo es un servicio que puede llegar a ahorrar US$ 600.000 millones en pérdidas por año.

Foto de Timon Studler en Unsplash

“Buscamos crear ecosistemas empresariales basados en la colaboración y la gestión de riesgo para impactar de forma positiva a cien mil empresas para 2030 a través de la gestión de riesgos y el buen gobierno corporativo”, dice Alex Siles, especialista en compliance y Co founder de Snap Compliance. Hoy atienden a Venezuela, Nicaragua y Guatemala brindando el servicio desde Costa Rica, ampliando el servicio a otros segmentos del mercado como el sector de seguros, fintech, retail, fideicomisos y pymes, en el cual están creciendo con fondos globales. 

Esta fintech cree que la razón de su éxito fue la existencia en Costa Rica de múltiples superintendencias, cada una con sus reglamentos y normativas, “cuando Snap Compliance nació tuvo que adaptarse a estas normativas, por lo que desde el inicio fue una plataforma muy parametrizable por lo que la tecnología fue desarrollada pensando en Latinoamérica y no solamente para Costa Rica; esta característica nos permitió incursionar en otros países y en otros segmentos de mercado”, afirma Siles.

LA PROMESA: MÁS Y MEJOR INCLUSION

Chile es uno de los países con mejores índices regionales en inclusión financiera, con un 87% de la población adulta con acceso a una cuenta de servicios financieros, por sobre el promedio de América Latina, que alcanza el 74%, según el Global Findex, del Banco Mundial.

Pero aún existen brechas en el uso de productos de inversión, crédito y ahorro.

Foto de Priscilla Du Preez en Unsplash


Ante ello, mucho se ha dicho del impacto que tendrán las fintech en la inclusión financiera. Distintos sectores coinciden en que el aumento de la competencia va a democratizar el uso y acceso a nuevos productos y servicios. Pero, al mismo tiempo, advierten que ella debe ser justa y comprensible para todos.


‘La experiencia internacional muestra que se requiere un diálogo extenso entre los reguladores y la industria para establecer prácticas que protejan a los consumidores financieros y evitar abusos’, señaló al medio local El Mercurio Diego Herrera, especialista líder en la División de Conectividad, Mercados y Finanzas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).


A fines de 2022, el país promulgó su ley fintech, justamente para promover la inclusión financiera y la competencia es el sistema de finanzas abiertas, que obliga a prestadores de servicios a intercambiar la información autorizada por las personas. 

“Esto permitirá a nuevos actores ofrecer productos orientados a necesidades de los clientes y a costos presumiblemente más bajos, que ya no serán una barrera de entrada’, explica Patricio Valenzuela, director general de Regulación de Conducta de Mercado de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la entidad a cargo de la regulación y prontamente de la supervisión de las fintechs.


Contenidas en un futuro reglamento de operación que tiene casi 3 años para redactarse y entrar en vigor, se establecerán exigencias de operación, cuyo costo se relaciona con el tamaño y riesgos de la empresa, con obligaciones de educar e informar a las personas y estándares de atención que aseguren la protección de los clientes, pero evitando costos normativos que desincentiven la inclusión.

En general, las leyes Fintech del continente buscan brindar a los consumidores una mayor protección y seguridad, al establecer un conjunto de reglas para la protección de datos y la ciberseguridad. Esto es particularmente importante en la era digital, donde la información personal y financiera se almacena y transmite cada vez más en línea.

Países como Ecuador y México ya las tienen. En otros país como Perú, se trabaja en ellas, ya sea de forma global o por verticales de negocios.

“En Perú, la alianza entre banca y fintech se tiene que dar, y ya se ha estado dando, pero a pasos muy lentos, y finalmente terminará en una regulación como en la de Chile”, aventura Karen Puskovitz.

“El gran desafío que van a tener las fintech en los próximos años es ser capaces de cumplir con los requerimientos [legales] sin perder su capacidad de innovación, su capacidad de creación y de establecer nuevos criterios”, agrega María Fernanda Juppet, de Cryptomarket

A futuro, además, muchos países del mundo emitirán sus monedas digitales a través de sus bancos centrales (CBDCs) y la tokenización de activos abarcará y será adoptada en diversos mercados. “Por lo mismo la regulación será cada vez más dinámica y deberá adecuarse siempre y con mayor velocidad a los cambios tecnológicos. Otro punto importante será la implementación de la ISO 20022 en el sistema internacional de pagos lo que digitalizará y masificará aún más la tecnología subyacente” añade David Rodríguez Lagomarsino, fundador de Bloktok.io

Rodríguez ve beneficios sociales que van desde la democratización, la inclusión financiera y al acceso a todos quienes quieran invertir y ahorrar su dinero en tokens, hasta ganancias ambientales por menos uso de papel hasta la posibilidad de crear y desarrollar nuevos modelos de negocios.

Kushki también apuesta por una explosión de productos fintech y servicios digitales. 

“En el caso de las fintech B2B habrá cada vez una mayor oferta de productos que ayuden a crear ecosistemas en los que los usuarios tengan mayores beneficios y seguridad ya que a la par del uso de finanzas digitales, también ha incrementado el riesgo de fraude. Su independencia de los métodos de banca tradicional y sus características como flexibilidad, rapidez y versatilidad, les permitirán adaptarse a diversos mercados e, incluso, tener presencia regional”, dice Fernando López Lacroix.

La firma realizó este año un estudio junto con Americas Market Intelligence que detectó que el efectivo ya no representa la mayoría de las transacciones en la economía formal. Y es que, a raíz de la pandemia se aceleraron muchos de los avances tecnológicos que venían entrando al mercado. Por ejemplo, la tecnología contactless, que ahora representa más del 35% de todas las compras con tarjeta en tiendas de la región. 

Foto de Jacek Dylag en Unsplash

Por otra parte, la banca tradicional no ha podido adaptarse completamente a las tendencias lo que a su juicio vuelve más atractivas a las empresas del espectro fintech. 

“En los próximos años seremos testigos de la evolución de la banca hasta convertirse en una alternativa 100% digital, mayor adopción de biométricos en los procesos de pago, mayores filtros de seguridad e innovación tecnológica que nos permita crear una nueva forma de relacionarnos con nuestro dinero”, afirma el country manager de Kushki.

Se avanza también hacia una mayor integración de las fintechs con la banca tradicional.

“Es un camino difícil, pero que tiene que darse sí o sí, porque es como la única forma de sobrevivir es llegando a esta unión. Las fintechs necesitamos también a la banca, porque en muchos procesos estamos ligados, y la banca nos necesita también para poder crecer más rápido, para no quedarse atrás”, opina Karen Puskovitz, de Monnet Payments. “El sistema financiero ha sido muy cerrado. Poco a poco está abriéndose, en unos países más que en otros. Y también creo que el tema de regulación ayuda a brindar confianza”, enfatiza. 

Solo así las fintechs entrevistadas consideran que podrá darse una inclusión financiera real, efectiva y masiva.

“En Perú, donde más del 60% de las personas no tiene acceso a una bancarización bajo ningún tipo de criterio, las fintech han hecho una diferencia y han ido marcando una tendencia que es interesante de abrir espacios que, al final del día, lo que hacen es buscar o luchar directamente con la superación de la pobreza”, finaliza María Fernanda Juppet, de Cryptomarket.

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