Juan Pablo Torres, UAI: “Las escuelas de negocios se enfocan tanto en los rankings, que se alejan completamente de la práctica”

Vicedecano de Postgrados de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI)
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Tradicionalmente, un máster en administración de negocios (MBA) brinda al graduado tres valores añadidos a su educación: estatus, una red de contactos y entrenamiento en crecimiento personal y auto-mejora, según Juan Pablo Torres, vicedecano de Postgrados de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) en Chile. Sin embargo, en los últimos años, esta carrera, antes considerada prestigiosa, está siendo objeto de cuestionamientos.

“Desde 2022, hemos observado a nivel global una disminución en las solicitudes de ingreso a programas de MBA y, en 2023, esta tendencia afectó incluso a universidades que se encuentran dentro del top 10”, señala Torres.

El director explica que, por un lado, ha sido más sencillo postular a estos programas debido a las facilidades de financiamiento y la proliferación de opciones, incluyendo las plataformas digitales. Sin embargo, al mismo tiempo, “existe una incertidumbre sobre si los MBA son la solución para enfrentar los desafíos de la alta dirección y si están preparando a los profesionales para afrontar los retos del futuro”.

Según el experto, que participará en el encuentro “Meet the C-Level Talk” de SIMALCO el 30 de abril, hay varias razones detrás de estas dudas.

En primer lugar, ha disminuido el retorno de la inversión, tanto financiera como en tiempo, al abandonar la vida laboral durante uno o dos años para cursar un MBA. A esto se suma la abundancia de conocimiento disponible en internet y la rapidez con la que avanzan las tecnologías, lo que genera que el conocimiento adquirido se vuelva obsoleto.

“Si el 80% de los programas de MBA tienen un currículum común, entonces debemos comenzar a replantear estos programas”, concluye Torres.

– ¿Cómo la UAI está repensando el MBA en este contexto?

– Somos la primera escuela de negocios de Chile, creada por empresarios para empresarios. A diferencia de las universidades más tradicionales, tenemos la ventaja de estar más vinculados a problemas de negocios reales. La única forma de lograr esto es contando con profesores que tengan experiencia práctica. Por ello, todos los profesores de posgrado de nuestra escuela deben tener un doctorado y experiencia práctica.

Además, hemos diseñado un plan estratégico para que todos nuestros programas se enfoquen en inculcar a los estudiantes la mentalidad necesaria para resolver los problemas de hoy y del futuro.

– ¿Cuáles son esos problemas del futuro?

– El primero es cómo los negocios entienden y enfrentan el cambio climático, no solo desde la perspectiva del ESG, sino en cómo repiensan los modelos de negocio, especialmente en países que dependen de recursos naturales y serán afectados por el cambio climático.

El segundo eje es la disrupción tecnológica. Nos centramos en cómo los gerentes pueden enfrentar la tecnología, para que la competencia no los desplace del mercado.

También consideramos la relación entre la empresa y la sociedad. Hablamos de la relación con las comunidades para que nuestro modelo operativo no enfrente rupturas ni tenga consecuencias negativas en el negocio.

Finalmente, están los temas geopolíticos que los líderes deben estar al tanto para generar estrategias. Por ejemplo, ¿qué sucede si una empresa opera en un país con problemáticas como una guerra o estallidos sociales, como los que hemos visto en Chile?

– Por otro lado, es interesante tener una plata de profesores 100% practitioners.

– Es un desafío contar con este perfil de personal. Por ejemplo, recientemente contratamos al vicepresidente del Banco Central de Chile, quien tiene un doctorado en el MIT y experiencia en políticas macroeconómicas.

A diferencia de otras escuelas, no exigimos que nuestros profesores de posgrado publiquen trabajos académicos, ya que esto les quitaría tiempo para enseñar y vincularse con la industria.

En este contexto, creo que los rankings están en una dirección incorrecta. Hoy las escuelas de negocios se enfocan tanto en maximizar las variables de los rankings, como las publicaciones, que se alejan completamente de la práctica. Por eso, no me interesa participar en un ranking que valore excesivamente las publicaciones. Mi principal objetivo es enseñar a los alumnos dos grandes cosas: habilidades de dirección reales y una mentalidad de crecimiento personal.

Portafolio de programas

Actualmente, la UAI ofrece cinco programas de MBA, adaptados a diferentes perfiles de profesionales. Para aquellos con cinco a diez años de experiencia laboral, la universidad cuenta con el Executive MBA de fines de semana, el Executive MBA cada tres semanas y el Executive MBA Latam, diseñados para equilibrar la vida profesional con la educación avanzada.

Para profesionales sénior y de alta dirección, la Escuela ofrece el Advanced MBA y el Multinational MBA. Este último programa incluye residencias académicas en la London School of Economics en el Reino Unido y en CEIBS en China, además de clases en ciudades como México DF, Silicon Valley, Santiago de Chile y Madrid.

En el caso de los MBA full-time, la institución decidió eliminar los MBA a tiempo completo. “Fue una decisión difícil, pero con nuestro paradigma de que todos los profesores y programas deben ser prácticos, no era coherente que los estudiantes dejaran de trabajar durante dos años para cursar un MBA”, explica Torres.

– El Advanced MBA y el Multinational MBA son diferentes a lo que conocemos actualmente como MBA, ya que normalmente el programa lo toman personas que buscan escalar en lo corporativo y llegar a posiciones de liderazgo.

– Mientras que los MBAs tradicionales enseñan la unidad de negocio, cómo competir y qué hacer, estos MBA se enfocan en la alta dirección y en entender por qué crear un negocio y hacia dónde guiarlo.

Por ejemplo, a diferencia de los executive MBA, el multinational MBA no incluye módulos específicos de finanzas, recursos humanos u operaciones, sino que se centra en desafíos de negocios.

Ahí radica el cambio de paradigma del programa: llegamos a un público que no busca posicionarse en una gerencia, sino que ya está en una y quiere entender cómo funciona el mundo. Ya sea para integrarse a una transnacional o, en la mayoría de los casos, alcanzar gerencias regionales.

Es un problema muy de nicho y creo que no puede haber en América Latina más de dos programas de este tipo. Es un público muy específico, donde el participante más joven debe tener alrededor de 14 años de experiencia. Frecuentemente, vemos hijos de empresarios o ejecutivos con aproximadamente tres años de experiencia que desean hacer este MBA para estar con séniors, pues la red de contacto es distinta y el programa es muy especializado, pero no los aceptamos.

– ¿La creación de estos programas fue una respuesta al cuestionamiento al MBA generalista?

– Absolutamente. La escuela comenzó a cuestionarse qué alternativas teníamos para la alta dirección, como el gerente general o los miembros de directorios.

También nos cuestionamos el MBA tradicional también existe, y parte de nuestra respuesta incluye los “pathways” o menciones. Aunque éstos son más generalistas, buscamos abordar desafíos específicos de la industria y del país donde se desarrollan, asegurando una formación más relevante y aplicada.

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