La grasa abdominal visceral y su impacto en la salud cognitiva

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Un estudio revela la conexión entre la acumulación de grasa abdominal visceral y cambios cerebrales relacionados con la enfermedad de Alzheimer.

Un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica destaca la importancia de la circunferencia de la cintura en el proceso de preservar la memoria y la capacidad cognitiva. De acuerdo con los especialistas, la grasa abdominal visceral, que rodea los órganos internos, está vinculada a cambios en el cerebro hasta 15 años antes de que aparezcan los primeros síntomas de pérdida de memoria relacionados con la enfermedad de Alzheimer.

La investigación, realizada en personas cognitivamente normales de mediana edad, reveló que la proporción de grasa visceral en comparación con la subcutánea se relaciona con una mayor captación de amiloide en el córtex precuneus, una región afectada tempranamente por la enfermedad de Alzheimer. Este vínculo fue más evidente en hombres que en mujeres. Además, se observó que niveles más altos de grasa visceral estaban asociados con una mayor carga de inflamación en el cerebro.

El estudio analizó datos de 54 participantes cognitivamente sanos de entre 40 y 60 años, midiendo la grasa subcutánea y visceral mediante resonancia magnética abdominal. Los investigadores también evaluaron la captación de amiloide y tau en el cerebro, proteínas vinculadas a la enfermedad de Alzheimer.

Los autores del estudio señalaron que este enfoque es novedoso al relacionar un tipo específico de grasa con la proteína propia de la enfermedad de Alzheimer en personas cognitivamente normales. Los resultados sugieren que las secreciones inflamatorias de la grasa visceral pueden desencadenar inflamación en el cerebro, un mecanismo importante en la enfermedad de Alzheimer.

Estos hallazgos tienen implicaciones clave para un diagnóstico y una intervención tempranos, ya que los cambios cerebrales ocurren hasta 15 años antes de los síntomas de pérdida de memoria. De esta manera, el estudio sugiere que la grasa visceral podría ser un objetivo de tratamiento para modificar el riesgo de inflamación cerebral y demencia en el futuro. 

Un estilo de vida saludable y la adopción de hábitos de vida que reduzcan la grasa visceral podría ser una estrategia clave para preservar la salud cerebral a lo largo de los años, contribuyendo así a un envejecimiento más saludable y a la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

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