Las redes de mujeres permiten un espacio de contención, de sostenimiento, de aprendizaje y de inspiración

Por Vanesa López, Facilitadora en Women in Management

 

Las redes de mujeres corporativas cumplen un rol fundamental dentro de las organizaciones: son los dispositivos de transformación que permiten reflexionar desde lo individual hasta lo colectivo, y desde lo colectivo a lo organizacional. Si bien funcionan como espacios de sostenimiento para todas las mujeres dentro de una empresa, también son espacios en los que pueden circular otros discursos, otras lógicas, las que muchas veces dan cuenta de por qué los lugares de trabajo no son los mismos para las mujeres que para los varones.  

No es común en las empresas tener un lugar de encuentro donde visibilizar esas desigualdades históricas, y compartir lo que implica para nosotras -las mujeres- insertarnos en el ámbito laboral, cuando al mismo tiempo tenemos que sostener nuestra vida privada, nuestro lugar en la sociedad, con todas las exigencias que nos han asignado de acuerdo a los roles de género. Las redes de mujeres se convierten así en un espacio de contención, de sostenimiento, de aprendizaje, y de inspiración para otras mujeres. Son necesarios para que puedan sentirse acompañadas en lo personal, y al mismo tiempo desarrollarse profesionalmente. 

Lo que sucede es que se abren conversaciones entre personas que no necesariamente tienen los mismos cargos, o cumplen las mismas tareas dentro de una organización; lo que las une tiene que ver con el hecho de ser mujer, y esto mismo las lleva a apoyarse unas o otras en lo profesional. Pero las redes van más allá, por cuanto problematizar los roles de género, tanto en lo individual como en los espacios de trabajo, permite empezar a construir con un sentido de justicia social, de igualdad y equidad de género, que en definitiva implica tener una sociedad mucho más a gusto para todas las personas. 

Visibilizar esto por lo cual las mujeres luchan o buscan reivindicaciones también genera procesos de aprendizaje, tanto para todas las mujeres como para los varones. Se van generando cambios que son duraderos dentro de la organización y que se encaminan hacia la transformación de esta, permitiendo espacios mucho más inclusivos, más igualitarios, más saludables. En eso ganan todas las personas que forman parte de la organización. Y no solo fortalece a quienes participan de estas redes, sino también a la propia organización como plataforma capaz de generar un espacio que sea igualitario y que esté enfocado en las personas. 

Por eso creo que es importante poder impulsar más redes de mujeres en el mundo corporativo, así como acompañar y apoyar a quienes están liderando estos espacios dentro de las organizaciones. Este ha sido el desafío que nos hemos propuesto desde Women in Management al lanzar el primer Reconocimiento a Redes de Mujeres de América Latina y el Caribe, y al cual invitamos a todas las redes insertas dentro de los ERG o grupos de afinidad de las organizaciones a postular a través de nuestro sitio web www.wimchile.com

Esta iniciativa busca reconocer a todas estas personas que están impulsando que quienes trabajan en una organización se sientan más cómodas, más a gusto. Se trata finalmente de una inteligencia emocional puesta al servicio de las colaboradoras, porque las personas somos un todo, no estamos divididas entre lo que nos pasa individualmente y lo que pasa en las organizaciones. Creo que hacia donde vamos como humanidad -también en el sentido de que somos un todo- necesitamos transitar por distintos espacios en los que nos reconozcan, nos miren, nos visibilicen, nos cuiden, nos den acogida. Impulsar a que estos espacios sigan sucediendo y se multipliquen, me parece que apunta a construir un mundo mucho más equitativo, y las organizaciones son las principales responsables, pues cumplen un rol fundamental en esta transformación como

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