«Latinoamérica es una promesa permanente»








Iván Vera, conferencista internacional en innovación, fundador de Innspiral, Magical Startups y Turingo.

 

Iván Vera es posiblemente una de las voces más autorizadas en temas de innovación y tecnología de la región. Se estima que ha realizado más de 400 exposiciones sobre el tema, además de haber fundado diversos emprendimientos relacionados en los últimos 40 años, entre ellos la aceleradora de startups Magical, Innspiral y la plataforma Turingo.

 

Ha dirigido más de 50 proyectos de alto impacto en Latinoamérica, implementando sistemas de innovación dentro de los modelos de negocios. Además, ideó el índice Intensidad de Innovación, que mide y controla el impacto de iniciativas en este ámbito. 

 

Este miércoles 11 de enero, Iván dirigirá el Magical Summit, el encuentro de emprendedores en tecnología más grande de la región. Desde hace 9 años, este congreso ha sido el punto de encuentro entre inversionistas, fundadores de startups y gerentes de empresas, consolidándose como uno de los eventos más importantes de Latinoamérica en temas de innovación, emprendimiento y tecnología.

 

Asegura que desde que empezó a trabajar en tecnología hace 34 años, tiene como propósito hacer de Chile un campeón mundial de innovación, “porque la innovación deja la capacidad de generar riqueza, que es permanente”. Iván conversó con SIMALCO acerca de las expectativas del summit 2023, los retos de la región con respecto al venture capital y nuestro potencial como innovadores. 

 

El Magical Summit 2023 tratará temas de tecnología y venture capital, ¿por qué consideraron que este era el momento ideal para tratar estos temas en Latinoamérica?

La pandemia nos dejó un obsequio, en medio de todos los desastres que nos dejó, que fue el digital mindset. Este obsequio de la pandemia provocó una multiplicación de la inversión en venture capital a nivel mundial. En el 2020, la inversión fue de 300 mil millones de dólares, de los cuales, 157 mil fueron inversión en Estados Unidos. En el año 2021, la inversión fue de 620 mil millones de dólares a nivel mundial, o sea el doble, 320 mil millones de dólares en Estados Unidos. En Chile, la inversión el 2020 fue de 160 millones y 2021 fue de 1,025 millones de dólares, o sea, 6 veces la inversión del 2020. Todo este efecto de multiplicarse la inversión fue porque los usuarios, los clientes, las personas y las empresas empezamos a actuar mucho más en modo digital. 

Yo mismo, que vengo trabajando en esto desde hace 34 años, el 20 de marzo del 2020, no sabía que existía Zoom, que había sido fundado en el 2011. Imagínate el mega disparo que tuvo esta aplicación en su demanda, y Teams, y Facebook y Twitter, y TikTok y todos. El capital se volcó hacia el mundo bits and bytes.

 

¿Cómo ves la evolución del venture capital en Latinoamérica?

Los venture capital levantaron fondos el 2021 y levantaron fondos el 2022. Entonces, tienen el capital ahí y si tú eres un fondo y levantaste 150 o 200 millones, los tienes que invertir. No puedes cobrar fee mensual a los inversionistas todos los meses por administrar una plata que tienes empozada y no estás colocando. Entonces, el rebote no fue tan fuerte. Entonces yo creo que en el 2022 va a ser como 30% menos que el 2021, pero es que creció el doble en este año, entonces, igual es mucho más que en 2020.

En Chile, por lo que nos dice la Asociación Chilena de Venture Capital, el rebote va a ser mucho menos. Es interesante ver qué está pasando, pero, por otro lado, los startups están rediseñando sus budgets del año para reducir el gasto mensual para hace durar más la plata que ya levantaron. 

Si tú miras en perspectiva, el venture capital solo crece. Es interesante ver que la inversión en tecnología es como la corriente de Humboldt, solo va siempre en la misma dirección y con la misma fuerza. No es marejada. El presidente de la república va y viene, es como la marejada, pero la inversión en tecnología solo va, siempre con la misma fuerza y en la misma dirección. 

 

¿Qué buscan los inversionistas en Latinoamérica?

Latinoamérica es una promesa permanente, aunque nunca cumplida. En tecnología, si te fijas, en Chile somos 18 millones de habitantes y hoy en día hay como 25 millones de teléfonos celulares y todo ocurre a través del celular, medios de pago, fintechs. 

Yo vengo trabajando en tecnología e innovación desde 1989. En el año 2010 advertí que la innovación disruptiva estaba viniendo de los startups. En América Latina no entendíamos de esto. En el 2010 – 2011 muchos empezamos a advertir esto, y le dije a mi socio Alberto Montanari, armemos una aceleradora de startups para financiar startups digitales, invertir cuando el startup está empezando, conectarlos con clientes, ayudarles a formar sus modelos de negocio, aparte de financiarlos. Hemos invertido 2.8 millones de dólares en estos 9-10 años, en 43 startups de los cuales 25 siguen creciendo e internacionalizándose: un 58% de sobrevivencia, lo cual es bueno. Es una buena tasa de sobrevivencia en esta industria porque hemos sido súper selectivos con los emprendimientos que hemos aceptado. Hoy día, si uno suma el valor de las 25 compañías, alcanzan los 292 millones de dólares y nosotros pusimos 2.8 y otros 22 fondos posteriores a nosotros de 7 países pusieron 47 millones. Es como 5 veces la inversión que nosotros hemos puesto en total.

El año pasado armamos otro fondo de venture capital, que va a ser de 5 millones de dólares, para invertir en otros 20 startups digitales. Somos simultáneamente una aceleradora de startups y una administradora de fondos de venture capital. 

 

En la actualidad, ¿qué están buscando los inversores en los emprendimientos de la región?

Nosotros estamos en un modelo—dada nuestra historia y nuestra edad, y nuestra experiencia—en el que estamos invitando a amigos que son inversionistas de 50, 60, años, inversionistas de la región tradicionales, de empresas tradicionales, de alimentos, de transportes, de logística, empresas brick and mortar, que nosotros estamos trayendo a la cancha de la inversión de bits and bytes para que aprendan. Y nuestra invitación es: juntos vamos a aprender a invertir en tecnología y vamos a crecer como inversionistas porque vamos a tener un múltiplo del capital invertido y esperamos tener 5, 7, 10 veces del capital invertido en un periodo de 7 a 8 años. 

Lo que hacemos con el summit es una instancia para inspirar, educar y movilizar emprendedores, inversionistas y gerentes de grandes empresas que están interesados en entrar en la cancha. 

 

¿Cuáles son las fortalezas que tenemos en Latinoamérica con respecto a la innovación y al desarrollo de startups?

La región tiene turbulencias políticas, esa es la parte negativa, pero como te digo, la inversión en tecnología es como la corriente de Humboldt y solo va con la misma fuerza y en la misma dirección. Y en la región, los negocios funcionan a pesar de los gobiernos y la gente, con mejores o peores condiciones, sigue siendo gente que progresa. En América Latina hay un proceso de desarrollo permanente—permanentemente torpedeado—pero que sigue progresando a pesar de los gobiernos. La industria tecnológica progresa más rápido que las demás industrias y ¿por qué ocurre? Creo yo que es porque Latinoamérica se fue integrando a la economía global bastante bien. Esta economía que está integrada al mundo y está indexada a la política y al vaivén de la economía mundial, no solo de la economía local. Las startups tecnológicas están muy indexadas a la realidad mundial. 

 

¿Cómo ves la innovación en la región?

Creo que es un proceso cultural en marcha que, nuevamente, es corriente de Humboldt.  En el sentido de que cuando la gente se empieza a enterar y empieza a entender, crece. 

Lo que ocurre en Sillicon Valley, que ahí se empezó a articular la industria tecnológica hace cien años, y hace 65 años, empezaron a articular la industria major capital, y empezó a llegar gente ahí. Entonces, si pones Startup Chile, y les dices “Hey, vengan, nosotros les vamos a regalar 40 mil dólares para que emprendan aquí”. Después, Perú dice, “Great idea! Vamos a crear Startup Perú”, y lo crea, entonces, están llegando a Perú. Entonces se está contagiando la cultura del startup como parte de la cultura del país, y esto es la corriente de Humboldt que va a seguir creciendo. Entonces, se empieza a crear un efecto cultural. Y esto está pasando, en Argentina, en Chile, en Colombia, en Argentina, en México, en Perú, en Uruguay, en todas partes. Y crecen en tasas de 20-30-40 por ciento al año. La venta de pan crece a tasas del 2% al año, y los buses crecen a 3% al año, y la venta de autos al 7% al año, pero la tecnología y la innovación crecen un 50% al año. Entonces, en Chile, la industria tecnológica va a ser más grande que la industria minera, te lo doy firmado y lo voy a llegar a ver.

La innovación es impermeable a los colores políticos, ni el partido más comunista ni el de extrema derecha va a hablar mal de innovación y la tecnología. Nadie, sería como hablar mal del amor. Es absurdo. No tiene enemigos. 

 

¿Cuáles consideras que son los desafíos o retos que enfrentan las empresas emergentes con respecto a su financiamiento?

Voy a mencionar cuatro desafíos: el número 1 es que las universidades se den cuenta que son una concentración de conocimiento e inteligencia y que tienen el deber moral de educar para la creación de empresas. Queremos universidades que creen creadores de empleo y no solo empleados.  Segundo desafío, inspirar y estimular a los jóvenes para emprender con tecnología y ver el valor de la colaboración y articulación de equipos que se complementan y se completan en el talento. Esto no es para llaneros solitarios. Lo tercero sería fortalecer la industria de venture capital y el cuarto es que tiene que ocurrir en las regiones, que se instalen fondos de venture capital en las regiones. 

 

¿Qué consejo podrías dejarles a los emprendedores que se encuentran buscando financiamiento en la actualidad?

Aprender de los que saben hacerlo y de los que ya lo hicieron, así que los invito a que se sumen al Magical Summit. Van a encontrar a gente como nosotros que le está yendo bien invirtiendo o desarrollando compañías tecnológicas en Chile y en América Latina y podrán ver que se puede hacer desde acá, pero, tienen que aprender de los que saben hacerlo.

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