Liderazgo femenino: invirtiendo en un futuro más inclusivo, equitativo y próspero para todos

Por Carla Mariana Gagliardi, fundadora y directora de RAKU
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El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha que invita a la reflexión sobre el largo camino recorrido en la búsqueda de la igualdad de género, y aún más, sobre lo que aún resta por recorrer. Es un momento propicio para ponderar la importancia del liderazgo femenino dentro de las empresas, un tema que, lejos de ser una cuestión meramente retórica, se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo sostenible y la innovación en el ámbito empresarial.

El liderazgo femenino no solo implica una mayor equidad en los lugares de trabajo, sino que también conlleva una diversidad de perspectivas que enriquecen el proceso de toma de decisiones, fomentan la creatividad e impulsan el crecimiento económico. Las mujeres, al asumir roles de liderazgo, demostramos una capacidad única para gestionar equipos, priorizando la empatía, la colaboración y una comunicación efectiva, habilidades indispensables para el éxito en el entorno empresarial actual.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido la importancia de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, no solo como un derecho humano fundamental, sino también como una clave para el desarrollo sostenible. Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente el objetivo 5, que se enfoca en alcanzar la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas. Estos esfuerzos reconocen los beneficios del liderazgo femenino y buscan abordar los desafíos y barreras que las mujeres enfrentan para alcanzar su potencial completo en roles de liderazgo.

Sin duda, el liderazgo femenino juega un papel vital en la promoción de la igualdad de género y el desarrollo sostenible, desafiando las normas y estereotipos de género y fomentando prácticas que benefician a toda la sociedad, en pos de un futuro más equitativo y sostenible.

Reflexionando sobre el liderazgo femenino y mi trayectoria como empresaria y emprendedora, puedo decir que desde la creación de mi empresa hace 15 años, la cual hoy en día se expande a Iberoamérica, ha sido un viaje lleno de aprendizajes y desafíos. He observado cómo el liderazgo de las mujeres aporta perspectivas únicas. Nosotras no solo lideramos con empatía y comprensión, sino que también promovemos un ambiente de trabajo colaborativo que valora y que respeta las diferencias individuales. Este enfoque inclusivo es esencial para la creación de soluciones innovadoras y para abordar los desafíos de un mercado globalizado.

A lo largo de los años, he aprendido la importancia de reinventarse y adaptarse a los cambios constantes del entorno empresarial. Como líderes debemos perseguir nuestra visión con determinación, donde la perseverancia, la capacidad de adaptación y el compromiso con el crecimiento personal y profesional son aspectos claves que nos han permitido a muchas de nosotras superar barreras y alcanzar nuestros objetivos.

Es fundamental promover el emprendimiento liderado por mujeres para el desarrollo económico y social, ya que de esta manera estamos fomentando una generación de líderes capaces de transformar industrias y comunidades. Esto no solo contribuye a la igualdad de género en el ámbito laboral, sino que también abre puertas a nuevas oportunidades y desafíos que enriquecen el tejido empresarial. Debemos continuar trabajando para derribar las barreras que aún enfrentamos las mujeres en el mundo empresarial y fomentar un ecosistema que apoye con educación y recursos económicos el desarrollo profesional de las mujeres. De esta manera estaremos invirtiendo en un futuro más inclusivo, equitativo y próspero para todos.

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