Los beneficios de una hidratación adecuada

El agua es esencial para nuestra vida y el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Aquí te contamos tres beneficios que tal vez no sabías sobre la importancia de la hidratación.

 

El agua es el componente químico principal del cuerpo que representa entre 50 y 70% de nuestro peso corporal. Necesitamos el agua para sobrevivir, pero ¿cuánto es suficiente? 

Las recomendaciones varían a lo largo de los años, y dependen mucho de la salud de las personas, su peso y su actividad física. También se debe tener en cuenta su entorno, si viven en un clima cálido o húmedo, o un lugar donde hace mucho calor y que les requiere una mayor hidratación. En términos generales, la mayoría de los profesionales de la salud recomiendan un aproximado de 8 vasos o dos litros de agua al día. Con esto es suficiente para que cada célula, tejido y órgano del cuerpo funcione correctamente, se eliminen los desechos a través de la orina, la transpiración y las deposiciones, se mantenga la temperatura en niveles normales, se lubriquen y amortigüen las articulaciones y se protejan los tejidos sensibles.

Pero además del funcionamiento básico del organismo, el consumo de agua tiene muchos beneficios, entre ellos:

Una mente más clara:  La deshidratación leve puede afectar la capacidad de concentración de las personas, y en casos más moderados, podría llegar a afectar la capacidad de procesamiento del cerebro y la memoria a corto plazo. Cuando una persona está bien hidratada, las células del cerebro reciben sangre oxigenada lo que hace que se mantenga alerta. 

Una mejor nutrición: La hidratación correcta del organismo ayuda a transportar hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales a las células, para que puedan producir la energía necesaria para un buen funcionamiento. Además, facilita la eliminación de residuos, permitiendo una función química celular adecuada.

Un cutis más saludable: Una correcta hidratación ayuda a humedecer los tejidos del cuerpo para preservar la elasticidad, suavidad y color de la piel. Una piel bien hidratada hace que la barrera protectora se vea más fortalecida y flexible, lo que lleva a que zonas más delicadas y finas del cuerpo estén protegidas de agentes externos tales como el clima o la contaminación.

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