Piraporiando, la edtech brasileña que promueve una cultura antirracista

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La startup especializada en planes de estudio antirracista también colabora con compañías, como Banco do Brasil, en integrar una cultura inclusiva.

En su labor como gestora socioambiental en el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), Janine Rodrigues tuvo la oportunidad de colaborar estrechamente con comunidades tradicionales, como la población quilombola (afrodescendientes), indígena y ribereña.

En medio de conflictos de expropiación de tierras e impactos ambientales, Rodrigues identificó que una de las raíces del problema en el ámbito educativo.

“En Brasil, la educación sigue siendo predominantemente eurocéntrica. Además, la cuestión del racismo, que subyace a otros problemas sociales, recibe mucho menos atención de la necesaria en el ámbito educativo”, explica.

Motivada por esta situación, fundó Piraporiando, una startup especializada en educación antirracista que ofrece servicios de consultoría y recursos literarios.

Para las escuelas, Piraporiando ofrece libros didácticos enriquecidos con aplicaciones de realidad aumentada y brinda capacitación a profesores y directores escolares, así como a la secretaría de educación, para desarrollar planes de estudio y proyectos de aprendizaje inclusivos.

En el ámbito empresarial, la empresa asesora en la implementación de procesos de diversidad, desde la contratación de personal hasta la comunicación interna y la creación de una cultura organizacional antirracista.

“Las empresas buscan profesionales altamente competentes, con habilidades interpersonales sólidas”, explica la fundadora. “Entonces, si una empresa extrae recursos de la sociedad, en este caso el capital humano, también debe ser responsable de su formación”, agrega.

Hasta la fecha, Piraporiando ha colaborado con 1.200 escuelas, impactando a más de 60.000 estudiantes y docentes. Asimismo, ha trabajado con 50 empresas, entre ellas el Banco do Brasil, en un programa nacional destinado al desarrollo y mentoría de líderes afrodescendientes.

Janine Rodrigues sentada en una poltrona con su libro.
Janine Rodrigues, fundadora y CEO de Piraporiando.

Cambio en cultura

Según Rodrigues, la integración de políticas de inclusión y diversidad implica un cambio cultural profundo en las organizaciones.

Por ejemplo, desde su experiencia en Piraporiando, explica que muchas empresas, al buscar equidad racial o de género, se centran únicamente en el número total de empleados, sin considerar la representación de personas negras o mujeres en puestos de liderazgo.

“Las posiciones de liderazgo son espacios donde se ejerce poder y donde las personas tienen la capacidad de impulsar cambios significativos y positivos en la diversidad de la empresa”, destaca la emprendedora.

Asimismo, Rodrigues señala la existencia de sesgos inconscientes, como el estereotipo de que las personas negras son más propensas a ser percibidas como violentas o agresivas si no aceptan provocaciones.

En este sentido, señala que cuando una persona negra, en posición de autoridad, proporciona un feedback a una persona no negra, existe una alta probabilidad de que sea interpretada como agresiva. De esta manera, enfatiza la importancia de que el departamento de recursos humanos esté capacitado en alfabetización racial para evitar decisiones erróneas.

Mito de la meritocracia

A pesar de los beneficios evidentes de la inclusión y la diversidad en las organizaciones, uno de los mayores obstáculos que enfrenta Piraporiando prestar servicios a empresas es la resistencia al cambio.

“Muchas empresas temen perder su cultura actual. Sin embargo, este cambio es necesario y beneficioso”, explica Rodrigues. De hecho, según la consultora McKinsey, las empresas con mayor diversidad en sus equipos ejecutivos tienen un 39% más de probabilidades de lograr un rendimiento financiero superior que aquellas que no lo hacen.

En el caso de una de las organizaciones con la que trabajó la edtech de Rodrigues, uno de los propietarios no estaba convencido de la necesidad de implementar políticas de diversidad. Sin embargo, tras realizar una investigación interna, se descubrió que los colaboradores pertenecientes a grupos minoritarios, como personas negras, mujeres, madres y personas con discapacidades físicas, sentían que no tenían las mismas oportunidades que sus pares.

“Entonces, la familia que se oponía no tenía argumentos válidos para evitar el trabajo de equidad en la empresa”, comenta la fundadora. “Una vez que vieron cómo mejoraba el clima organizacional, cómo las personas estaban más motivadas y cómo disminuía la rotación de empleados, se sumaron al esfuerzo”.

Respecto a la meritocracia, Rodrigues sostiene que es un mito. Argumenta que para hablar de meritocracia, es necesario considerar que todos parten del mismo punto de partida, algo que no es cierto si se tienen en cuenta la historia y las realidades específicas de Brasil, como la opresión histórica hacia personas negras, indígenas, con discapacidades, mujeres o de diversas orientaciones sexuales.

“Como sociedad, necesitamos empezar a distinguir entre opiniones y hechos. No es solo una opinión que un hombre blanco y heterosexual pueda ganar tres veces más que una mujer en el mismo puesto”, señala.

Sin embargo, a pesar de estos desafíos, la fundadora se muestra optimista sobre el futuro de la inclusión y la diversidad. “Veo que más personas se están posicionando en contra de situaciones que antes eran toleradas solo por aquellos que las sufrían. Personas blancas, heterosexuales y algunos hombres se están uniendo al movimiento”, concluye.

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