Superficie de agua de Brasil se reduce por debajo del promedio histórico en 2023

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Las masas de aguas naturales disminuyeron 30,8% desde 1985 y los biomas más afectados fueron la Amazonía y el Pantanal, registrando consecuencias ecológicas, sociales y económicas en el país.

En 2023, el agua cubrió 18,3 millones de hectáreas de Brasil, equivalente al 2% del territorio nacional, según el reporte de MapBiomas Água. Aunque esta área es el doble del tamaño de Portugal, representa una disminución del 1,5% en comparación con el promedio histórico.

El informe destaca que Brasil experimentó una pérdida de agua durante todos los meses del año, incluyendo la temporada de lluvias. Las masas de agua naturales, que constituyen el 77% de la superficie acuática del país, disminuyeron un 30,8% desde 1985, lo que equivale a 6,3 millones de hectáreas menos. En contraste, el agua antropogénica, almacenada en embalses, presas hidroeléctricas, acuicultura y minería, creció un 26% en el mismo período, representando el 23% del total.

“Mientras que el Cerrado y la Caatinga están experimentando un aumento de la superficie de agua debido a la creación de presas hidroeléctricas y embalses, otros biomas, como la Amazonía y el Pantanal, se enfrentan a una severa reducción de agua, lo que lleva a importantes impactos ecológicos, sociales y económicos. Estas tendencias, agravadas por el cambio climático, enfatizan la urgente necesidad de estrategias de adaptación y gestión del agua”, señaló Juliano Schirmbeck, coordinador técnico de MapBiomas Água.

El 62% del agua de Brasil se encuentra en la Amazonía, que en 2023 registró 12 millones de hectáreas de superficie de agua, una disminución de 3,3 millones de hectáreas respecto a 2022. Esta reducción ha causado aislamiento de poblaciones y muertes de peces, delfines y tucuxis (una especie de cetáceo).

En el caso del Pantanal, es el bioma brasileño que más se ha secado, con un 61% menos agua que el promedio histórico en 2023, y un 50% más seco que en 2018, cuando ocurrió la última gran inundación. “En 2024, no experimentamos un pico de inundación. Al contrario, este año registró una sequía máxima que debería durar hasta septiembre. El Pantanal en extrema sequía ya enfrenta incendios que son difíciles de controlar”, explica la organización.

En contraste, los biomas del Cerrado y la Mata Atlántica han registrado un incremento en la superficie de agua desde 1985. No obstante, el estudio aclara que estas regiones cuentan con mayor cantidad de agua antropogénica que natural. En el Cerrado, los embalses que generan energía para centros urbanos extraen de masas de agua naturales, las cuales han disminuido en las últimas décadas.

Foto: Nando Freitas

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