Tasaciones agrícolas: una valoración holística para el desarrollo sostenible de la industria

Más allá del suelo y las construcciones, la agricultura regional requiere un método que valora su productividad y potencial.
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Por Juan Enrique González, socio de Valor Raíz.

El campo latinoamericano ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, impulsada por avances tecnológicos, mejoras en la infraestructura y una creciente profesionalización de la actividad agrícola. En este contexto de evolución y cambio, las tasaciones agrícolas han emergido como una herramienta fundamental para valorar adecuadamente los activos rurales y facilitar el desarrollo sostenible del sector.

Por ejemplo, la región del Ñuble de Chile es destacado por ser un polo agrícola debido a su combinación única de condiciones climáticas, suelos fértiles y acceso a recursos hídricos. En este sentido, es importante para el agricultor saber cuánto contribuye su predio a la economía local.

Las tasaciones agrícolas son mucho más que una simple evaluación del valor monetario de una propiedad, el suelo y las construcciones, y consideran una serie de factores intangibles que influyen en la productividad y el potencial agrícola de un terreno. La calidad del suelo, la infraestructura productiva, la tecnología de riego y la diversidad de cultivos son solo algunos de los aspectos que se tienen en cuenta en este proceso.

A diferencia de las zonas urbanas, donde el enfoque suele centrarse en aspectos físicos y estructurales, las tasaciones agrícolas requieren un análisis más profundo y holístico que comprende su capacidad para generar ingresos a través de la actividad agrícola.

Uno de los principales determinantes del valor de la tierra en el Ñuble es su capacidad para el cultivo de una amplia variedad de productos agrícolas de alta calidad. Los suelos fértiles y bien drenados de la región, junto con un clima mediterráneo caracterizado por inviernos suaves y veranos cálidos y secos, proporcionan las condiciones ideales para el cultivo de cultivos frutales, cereales, legumbres y hortalizas y cada tipo de cultivo aporta de manera diferente al valor de la tierra.

Al mismo tiempo, el avance tecnológico ha permitido a los agricultores mejorar la eficiencia y la productividad de sus operaciones. La incorporación de tecnologías de riego más eficientes, la instalación de paneles solares para la generación de energías renovables y la construcción de galpones modernos son solo algunas de las innovaciones. Estas mejoras no solo tienen un impacto en la productividad y la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, sino que también influyen en el valor de la tierra y las propiedades rurales.

Finalmente, las tasaciones agrícolas desempeñan un papel crucial en la prevención de la especulación de precios y en la facilitación del acceso al financiamiento para los agricultores. Al proporcionar un valor objetivo y fundamentado, esta herramienta ayuda a establecer precios justos y realistas para las propiedades rurales, evitando así la sobrevaloración o subvaloración de los activos. Además, los agricultores pueden acceder más fácilmente a créditos y otros tipos de financiamiento para invertir en sus operaciones y mejorar su productividad.

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