Telepathy de Neuralink a la vanguardia de las interfaces cerebro-computador

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Este revolucionario implante cerebral marca un hito para lograr que las personas con parálisis puedan controlar dispositivos externos.

Tras el anuncio del magnate Elon Musk sobre su revolucionario implante cerebral llamado Telepathy, es esencial explorar las implicaciones tecnológicas de este proyecto. Aunque aún no se han revelado detalles en ClinicalTrials, algunos expertos señalan que el diseño cuenta con la aprobación de la FDA para llevarse a cabo.

El sistema, conocido como PRIME (Precise Robotically Implanted Brain-Computer Interface), se basa en tres elementos fundamentales: el implante N1, el robot quirúrgico R1 y la aplicación de usuario N1. Este proyecto, según la información disponible, marca un hito al ser el primer estudio en humanos destinado a evaluar la seguridad y eficacia del N1, el R1 y la aplicación de usuario N1. El objetivo principal es capacitar a personas con parálisis para controlar dispositivos externos mediante tecnología de interfaz cerebro-computador (BCI).

Las interfaces cerebro-computador como el implante N1 están diseñadas para decodificar las señales de actividad cerebral y permitir el control de dispositivos externos, como computadoras. Este innovador estudio implica la colocación quirúrgica del implante N1 en una región específica del cerebro utilizando el robot quirúrgico R1. Los participantes utilizarán el implante y la aplicación para controlar una computadora, proporcionando así retroalimentación sobre el sistema.

El implante N1, compuesto por 1024 electrodos distribuidos en 64 hilos más delgados que un cabello humano, grabará y transmitirá la actividad cerebral, permitiendo el control de la computadora mediante la decodificación de las intenciones de movimiento registradas.

A pesar del entusiasmo generado por este proyecto, se espera que la investigación tome alrededor de seis años en total. El protocolo clínico aprobado por Neuralink tiene como objetivo demostrar la seguridad del implante y del procedimiento robótico utilizado en la cirugía. Aunque ya se ha implantado un chip cerebral, se requiere más avance y la colaboración con otras tecnologías para lograr la plena recuperación motora después de lesiones en la médula espinal.

Mientras estas innovaciones avanzan, ya existen en el mercado interfaces cerebrales no invasivas, como el electroencefalograma, que ya han demostrado su validez. Estas tecnologías permiten a personas con discapacidades graves, como tetraplejia o parálisis de la mano, controlar dispositivos mentalmente, ofreciendo soluciones prácticas mientras se espera el desarrollo de nuevas generaciones de BCI.

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