Thomas Scott, Tide Changer Consulting: “Los MBA aún carecen de ciertos conocimientos críticos para las empresas”

CEO de Tide Changer Consulting
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En el mundo de la educación empresarial, el MBA tradicional de dos años en el extranjero ha sido durante mucho tiempo el estándar dorado. Sin embargo, según Thomas Scott, CEO de Tide Changer Consulting, una firma mexicana especializada en apoyar a ejecutivos en su ingreso a escuelas de negocios globales, esta tendencia está cambiando rápidamente.

Cada vez más, los profesionales están rechazando los MBA tradicionales en favor de programas de un año, y hay varias razones detrás de esta decisión. El primero es el riesgo: muchos individuos dudan en abandonar el mercado laboral mientras persiguen su MBA.

El segundo factor es el costo. Scott destaca que los programas de MBA de primer nivel pueden costar hasta US$ 150 mil a US$ 170 mil solo en colegiatura, sin incluir los gastos adicionales como dos años de renta en ciudades como Nueva York, Chicago o Londres, donde están los principales programas de esta maestría. Este desembolso significativo sin garantía de resultados exitosos está llevando a muchos a buscar alternativas más cortas y económicas.

En el caso de los latinoamericanos, Scott observa que aún están dispuestos a invertir en programas de MBA, pero solo en instituciones de prestigio en el extranjero. “Hay muy poco interés en programas locales”, señala Scott. “La gente de México o Colombia no quiere hacer un MBA en su propio país”. Esto se debe no solo al renombre y reconocimiento internacional de las instituciones extranjeras, sino también a la percepción de que proporcionan una entrada más fácil al mercado laboral global.

– ¿Si la preocupación es el precio, por qué los candidatos no optan hacer un MBA global pero de forma online?

– Hay programas online muy buenos y las personas están más acostumbradas a estudiar en línea. Pero no hay duda de que en los programas tradicionales, uno de los aspectos más populares por el que las personas los eligen es la oportunidad de vivir dos años en otro país y el networking que se obtiene. Los programas online aún no proveen la misma experiencia.

Además, la cultura latinoamericana prioriza las relaciones de calidad al momento de avanzar en la carrera, algunas veces más que el conocimiento. Y en un programa top puedes acceder a personas importantes y reclutadores.

– ¿Un MBA provee un diferencial más significativo que una maestría especializada?

– No todo tiene que ver con recursos, sino también la meta de cada persona. Un MBA es interesante para alguien que quiere ser líder, dueño de una empresa o está pensando alcanzar un puesto c-suite.

Pero hay personas que vienen de áreas muy especializadas. Por ejemplo, tuve un cliente del área de compras de lujo que tenía una oferta de MBA, pero también había aplicado a programas de maestrías especializadas. Cuando conversamos, le pregunté: ¿te ves en puestos de director o como una persona especializada en esta área? Finalmente, se fue a una maestría especializada.

Es decir, cuando un candidato no está 100% seguro de que quiere ser líder empresarial, busca una maestría especializada. Aquí va a obtener conocimiento de su área y, a la vez, va a estar en contacto con personas de la industria más relevantes para él, algo que no va a encontrar en un MBA.

– En este caso, los candidatos podrían obtener una maestría especializada y luego tomar diplomados o programas de liderazgo.

– Exacto. Y hoy en día, la mayoría de las universidades ofrecen mucho más que módulos técnicos, sino también módulos de liderazgo. Y muchos programas tienen lo que llamamos “cross-polination”. Por ejemplo, si van a estudiar derecho en Carey de la Universidad de Pennsylvania, tienen la opción de tomar un certificado en Wharton, su escuela de negocios.

“Me interesa saber es en qué momento llegaremos a un punto de inflexión en el que las personas consideren que ya no vale la pena invertir en un MBA.”

– ¿Aún hay interés de los empleadores por un MBA? ¿No prefieren un empleado con una maestría especializada, con conocimiento técnico y menos costoso que un MBA?

– Es una pregunta difícil de contestar. Pero basado en lo que hemos visto, depende de la industria. Industrias como consultorías, banca y big tech aún valoran mucho el MBA. En el caso de industrias donde el MBA no tiene el mismo prestigio, tener una maestría especializada puede apoyar más. Y si llegas con experiencia en habilidades blandas, tienes una ventaja adicional.

– ¿Consideras que las escuelas de negocios están rezagadas en términos de su oferta educativa?

– No creo que estén tan rezagadas como algunas personas sugieren. Han estado mejorando su oferta con el tiempo. Además, si las empresas no ven conexión entre lo que necesitan y lo que ofrecen los programas de MBA, ¿por qué siguen contratando a tantos graduados de MBA cada año?

Sin embargo, según lo que hemos observado en nuestra consultora y en mi investigación doctoral, aunque los MBA ofrecen una sólida base técnica, especialmente en áreas estratégicas, aún carecen de ciertos conocimientos críticos para las empresas.

Por ejemplo, a menudo descuidan áreas clave como las relaciones con los empleados, la equidad de género y los aspectos geopolíticos, los cuales representan riesgos significativos para los líderes empresariales. Aunque no sería justo decir que los programas están completamente desalineados, creo que existe un margen considerable para mejoras, especialmente en un 10% del contenido.

– ¿Cuál es tu visión sobre el futuro de los programas de MBA?

– Me interesa saber es en qué momento llegaremos a un punto de inflexión en el que las personas consideren que ya no vale la pena invertir en un MBA.

El costo de la vida ha aumentado drásticamente en los últimos años. Antes, los préstamos educativos tenían tasas de interés de entre el 1% y el 2%, pero ahora estas tasas pueden superar el 10%. Entonces, ¿cuándo dejará de ser rentable la inversión en un MBA? Si alguien te presta $150,000 y debes pagar un 10% de interés cada año, es como tener una hipoteca.

He hablado con personas que rechazarían una oferta de MBA si no obtienen una beca, ya que no hay garantías de conseguir un trabajo bien remunerado después del programa.

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