Lujo en el metaverso

Foto de Gabrielle Henderson en Unsplash

Cada vez son más las empresas de artículos de lujo que suman sus productos a esta realidad virtual que cada vez tiene más seguidores.

 

Gucci de Kering SA y Tiffany & Co. de LVMH han sido las dos últimas marcas de lujo que se han sumado a las firmas de alta gama presentes en la criptosfera. 

 

La empresa de modas italiana anunció hace poco que incrementará el número de monedas virtuales que acepta como pago, mientras que la joyería usará NFT como pasaporte digital para hacer joyas físicas personalizadas.

 

De hecho, son muchas las marcas que ya forman parte de esta realidad virtual llamada el metaverso. Hace unos días, se llevó a cabo la semana de la moda en la plataforma de Decentraland. Dolce & Gabana, Tommy Hilfiger y Valentino fueron algunas de las marcas que se dieron cita ahí y mezclaron sus prendas físicas con las digitales para vestir a los avatares. 

 

De acuerdo con reportes del diario El País, la financiera multinacional Morgan Stanley ha manifestado que, en el año 2030, el metaverso acumulará el 10% de las ventas de lujo, con un valor estimado de 50 mil millones de dólares. Las empresas están de acuerdo con este análisis y consideran que estas iniciativas son un paso más en su exploración de la web3. Rolex, Moet & Chandon y Hublot también se están sumando. 

 

De acuerdo con un informe publicado por Deloitte Insights, el metaverso es el lugar ideal para la generación Z. La idea de este “mundo paralelo” es que las personas tengan una experiencia similar a la realidad, pero en un entorno virtualEsto se consigue por medio del uso de avatares y elementos que la tecnología puede integrar. Algunos expertos aseguran que, en el futuro, las personas podrán interactuar entre sí en Internet de una manera completamente diferente a la que conocemos, a través de estos mundos virtuales. En la actualidad, ya hay negocios desarrollándose en el metaverso, e incluso se puede comprar y vender propiedades que, en algunos casos, pueden llegar a costar lo mismo que un terreno en el mundo real.

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