Venezuela se apresura a mejorar relación con Irán mientras se avecinan sanciones de EEUU

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Ambos países buscan revitalizar su alianza petrolera, enfrentando desafíos financieros y diplomáticos ante posibles sanciones estadounidenses.

PUNTO FIJO/CARACAS/HOUSTON, 12 mar (Reuters) – Irán y Venezuela están tratando de recomponer una alianza petrolera que comenzó a desmoronarse el año pasado, según seis fuentes cercanas al tema, después de que el país sudamericano se retrasó en intercambios petroleros que habían impulsado sus exportaciones de crudo y ayudado a frenar la escasez interna de combustibles.

Se prevé que la posible reimposición en abril de las sanciones estadounidenses a la industria petrolera venezolana convierta la alianza con Irán en crucial para mantener a flote su aletargado sector energético. El año pasado, Washington relajó temporalmente las sanciones bajo la promesa de Venezuela de que permitiría una elección presidencial competitiva, algo que no ha sucedido.

Mientras tanto, la relación con Irán se ha estado complicando. Una revisión de datos y documentos marítimos de la petrolera venezolana PDVSA muestra que Venezuela se atrasó en los pagos a Irán, lo que empeoró desde que Estados Unidos comenzó a emitir licencias a fines de 2022. Las autorizaciones llevaron a la estatal a reasignar cargamentos originalmente planeados para Irán a clientes dispuestos a pagar en efectivo.

Para salvar la alianza, Venezuela se está apresurando ahora a cumplir con los términos de un pacto de tres años que ha involucrado cientos de millones de dólares en intercambios petroleros y contratos. La nación está tratando de saldar la deuda pendiente acelerando las entregas de crudo pesado y combustibles a Irán.

Venezuela también se está esforzando en renegociar docenas de proyectos inconclusos, desde la agricultura hasta el ensamblaje de automóviles, antes de que el presidente iraní, Ebrahim Raisi, visite Caracas en los próximos meses, dijeron las fuentes.

Dos delegaciones iraníes que han viajado a Venezuela desde mediados de 2023 se marcharon sin acuerdos significativos anunciados, con la promesa de que Venezuela se pondría al día con los pagos.

“A pesar de enfrentar desafíos, particularmente en términos de pagos por parte de Venezuela, ambas naciones siguen firmes en su compromiso de fortalecer su relación y mejorar su asociación energética frente a la presión estadounidense”, dijo un funcionario iraní de alto rango.

Consultado en febrero sobre el estatus de la cooperación energética, el ministro de Petróleo de Venezuela, Pedro Tellechea, dijo que PDVSA llevaría a cabo su propio mantenimiento de refinerías y plantas petroquímicas este año, lo que constituía una pieza clave del acuerdo de 20 años con Irán.

“Nosotros estamos haciendo los mantenimientos con la clase trabajadora. Como lo decía anteriormente, si algo tenemos hoy es una clase trabajadora motivada, especializada”, dijo en una declaración a periodistas en una planta de distribución de combustibles en el central estado de Carabobo.

Las reparaciones locales se producen tras la finalización de un plan de refacción de 110 millones de euros por parte de técnicos iraníes en la refinería más pequeña de Venezuela, que iba a ser replicada el año pasado en el complejo de refinación más grande del país, Paraguaná. El proyecto habría traído de Irán y China nuevos equipos muy necesarios para reemplazar viejas plantas y piezas fabricadas en Estados Unidos.

Las cancillerías de Venezuela e Irán y PDVSA no respondieron a solicitudes de detalles sobre el estado de la relación entre ambos países.

EFECTIVO SOBRE INTERCAMBIOS

El ministro Tellechea también dijo el mes pasado que PDVSA ha aprendido a lidiar con las sanciones y está mejor preparada para manejar cualquier escenario con un grupo de trabajadores calificados e instalaciones en mejores condiciones operativas.

Pero ciertos problemas estructurales continúan sin resolverse, entre ellos la falta de buques, frecuentes interrupciones eléctricas en terminales e instalaciones y problemas de calidad con los crudos de exportación, lo que afecta las operaciones de PDVSA y su relación con socios estratégicos como Irán.

En meses recientes, la flexibilización de las sanciones estadounidenses ha llevado a Caracas a priorizar cada vez más la venta de su petróleo a otras naciones, reduciendo sus intercambios con Irán.

El acuerdo original de 2021 exigía que PDVSA entregara a empresas estatales iraníes al menos dos barriles de petróleo por cada uno recibido. En mayo pasado, Irán cesó el envío de cargamentos a Venezuela, según una revisión de documentos de PDVSA, después de que la estatal se retrasara en los intercambios. Desde entonces, Caracas se ha comprometido a enviar al menos un cargamento al mes a Irán para reducir el déficit.

El suministro de crudo y condensado de Irán a Venezuela cayó un 44% entre 2022 y 2023 a unos 41.300 barriles por día (bpd), mientras que el suministro de crudo y combustibles de Venezuela a Irán, que se suponía que sería el doble de lo recibido, cayó un 56% a 39.400 bpd, según los documentos de PDVSA revisados.

El volumen total de intercambios cayó a la mitad el año pasado, mientras Venezuela enfrentaba dificultades para recuperar su producción de petróleo, resolver problemas de calidad e infraestructura y cumplir compromisos de suministro con todos sus clientes.

Desde el segundo semestre del año pasado, PDVSA ha amortizado lentamente la deuda entregando un cargamento grande de crudo pesado por mes. Pero Irán no ha reanudado su suministro, lo que ha obligado a la estatal a buscar otras fuentes de petróleo, incluida Rusia, según los datos y documentos.

El acuerdo entre Venezuela e Irán también incluía otorgar a la refinadora estatal iraní NIORDC la responsabilidad de renovar el Centro de Refinación Paraguaná, de 955,000 bpd de capacidad, para lo que se había planeado capacitación de trabajadores en Irán, construcción de viviendas temporales para técnicos iraníes en Venezuela y planificación presupuestaria conjunta para la importación de equipos.

Pero el proyecto nunca avanzó más allá de las etapas iniciales, ya que la insuficiente capacidad de pago de PDVSA y el profundo deterioro de la infraestructura encontrado en las inspecciones crearon nuevos obstáculos para superar una relación ya debilitada. PDVSA está considerando ahora otras empresas, incluidas algunas de Brasil, para reparaciones posteriores en sus refinerías, dejando en un cajón el proyecto planeado con NIORDC, dijeron dos de las fuentes.

NIORDC no comentó sobre el asunto.

COOPERACIÓN TERMINADA

El pacto Irán-Venezuela proyectó hasta 25.000 millones de dólares en comercio e inversiones desde 2022 en áreas clave para ambos países.

Aunque altos funcionarios han viajado en los últimos meses en un esfuerzo por revitalizar los negocios conjuntos, el valor de los negocios en curso representa menos de 10.000 millones de dólares en total, dijo una de las fuentes.

“Hemos perdido tiempo”, afirmó otra fuente, refiriéndose a una auditoría realizada en octubre, que mostraba un retraso de 168 días en proyectos clave que involucraban a 18 empresas y que aún no se habían completado.

“Las revisiones que las partes están haciendo ahora de todo son obligatorias”, dijo la persona, refiriéndose a las inspecciones de proyectos realizadas por trabajadores y funcionarios venezolanos e iraníes antes de la visita del presidente iraní.

“Todo lo relacionado con Irán se ha desvanecido. Sólo vemos empresas autorizadas por Estados Unidos para hacer negocios en Venezuela. Están llegando algunos repuestos importados, pero son americanos”, dijo un trabajador de una refinería.

Foto Marco Bello / Reuters

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